El general de los andes,
protector de los peruanos hasta que ellos puedan darse vueltas por sí solos,
los instruyó a sus asistentes que escribieran los decretos donde se aclara bien
que él ejercerá los mandos militares y civiles de las comarcas peruanas, y
también los mandos comerciales por los civiles y los eclesiásticos que él
entiende que son los mandos de los capellanes que lo acompañan con la
diferencia que ellos lo hacen con biblias y rosario en las manos con manos
parecidas a las suyas pero que sujetan mangos de sables y otras insignias, protector
hasta que toda esta gente de mierda que lo trata con frialdad y despecho se
organice, como él dice bajo las formas modernas de una monarquía aceptada por
algún duque o marqués comedido, o ya sea bajo esas formas raras de eso que se
llama la república de la que habla el otro general Simón Bolívar y de la que le
traen como noticias los viajeros que van y vienen por los océanos a la
civilización de los lares europeos que muchos como ellos tuvieron como
escenarios, cuando estuvieron en sus años mozos de cadetes los que fueron
militares, o en las universidades los que volvieron como periodistas o
abogados, el general de los andes los instruyó a sus asistentes que escribieran
los decretos, pero los tienen que haber terminado antes que los firmaran y los
lacraran con algunos defectos porque todos los días tiene dolores de cabeza con
las discusiones y con los vecinos notables con los de la aristocracia peruana
que le vienen a reclamar por negocios que se les caen cambian gracias a los
decretos que van poniendo entre el público, pero los tienen que haber terminado
y haberlos dejado mal redactados o redactados con defectos y es por eso que se
está retirando de esos territorios volviendo a la aldea, aun con los reclamos
de su leal Rosita Campusano que le reclama y por pelearle le habla entre
orgasmo y orgasmo que es un cobarde le dice que es un desertor y todas esas
cosas por lastimarlo, el general de los andes los instruyó pero las cosas no
han salido de la forma que las quiere y entonces firma otros papeles los de su
baja y los de traspaso del mando general de sus fuerzas al otro general amigo,
con nostalgias, porque deja gauchos o indios que se sabe nunca volverán para la
aldea y se morirán en lugares que no son sus terruños.

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