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Saturday, December 14, 2013

Frío rima caliente.




Definitivamente fueron diferentes o lo eran ya antes de Guayaquil definitivamente lo serían, con una excepción, porque después de hablar tanto tiempo a puertas cerradas ni el venezolano sanguíneo ni el gélido aldeano anduvieron desparramando información y referencias, o la otra es que tuvieron y acordaron negocios que les cerraron a cada uno y mandaron al carajo la causa de la independencia aunque la independencia de América ya estaba funcionando sin ellos que de todas maneras eran los dos generales más sobresalientes que entre otros andaban en estos enseres, entre las tropas de gauchadas compadres y de indios tenían fama de sanguinarios aunque fueran generosos y se preocuparan por las cuestiones diarias de sus necesidades, los  milicianos de sus guardias anduvieron divulgando durante mucho tiempo después que Don Simón tenía sus negocios con unos franceses exiliados de la Luisiana que no estaban interesados en radicarse por allá después de la venta a los gringos que compraban todo, y que por esos motivos no tuvieron problemas cuando él les hablaba de sus sueños imperiales desde el Orinoco hasta el estrecho de Magallanes, que se las habrá dicho al otro Don José que según también los chismes de sus oficiales será fanáticos con esas cosas de la logia y esas reuniones secretas y prepotente pero que tiene otra formación a la del otro porque la única manera de gobierno que se le ocurre son la monarquías y para esos se necesitan tipos de abolengo nobles con el mínimo linaje que además quisieran darse unas vueltas, largas para sus vidas, por estos costas donde nadie sabe muy bien los que quieren ni lo que quieren los otros y todos se traicionan mutuamente en cuanto se imaginan un negocio o un negociado como si estuvieran en un ferie de mercaderes no en la feria de nobles militares o de vecinos decentes dedicados a los negocios y a las tareas hogareñas de estar en los cabildos arreglando los asuntos de estos lugares por culpa que está sembrado de cobardes no termina de encontrar su forma definitiva, definitivamente fueron diferentes y lo siguieron siendo Don Simón frío por las declaraciones de su inestable amante y calentón según sus leales milicianos que terminó entrando al Perú después de Ayacucho, y Don José caliente según su estable amante y calculador según sus desleales milicianos que terminó por las europas después de haber armado por acá una sarta de líos.

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