No es que el general de los
generales cuando se entrevistó en Guayaquil con el otro haya andado solitario, ser
caprichoso es una de sus banderas desde que armó los granaderos hasta sus
gobernaciones en cuyo, siempre hace lo que le viene en ganas pero no anda exagerando con ponerle el pecho a las traiciones que a veces se convierten en balas que impactan reventando las cinchas, un hombre astuto
como es él, formado al calor de las luchas entre imperios y en la letra de los
lacrados documentos secretos de la logia que integra, están las explicaciones a
los secretos, seguro esos secretos que no se cuentan a las chusmas ni se andan ventilando a cualquiera en cualquier lado, y que los que
los conocen no los largan como versiones y dichos y rumores, no improvisa con
las custodias ni con las guardias cuando las quiere, las dispone cuando no las
quiere las rechaza para eso es un protector, nadie le tiene que explicar que por un camino o por los
otros estas causas de las independencias y de las libertades llevan y traen
adherentes pero más que seguidores, enemigos de toda laya no solamente entre los
civiles que hacen sus negocios sino también en los cuadros militares y entre
los prelados que participan así sean frailes o deanes sin ornamentos, no es que el
general de los andes haya andado solitario, es que quiso estar solo porque lo
que tiene que haber comparado en medio de las conversaciones, serán los apoyos que cada uno de ellos tuvieron
en ese momento, el general de los codiciosos piratas de la logia y el otro de
los morenos oprimidos nativos entenados y criollos que no tendrán negocios pero
están cansados de ver cómo la juntan los que se dicen decentes pero son peor de
indecentes, los que contrabandean a través de las fronteras los que ponen las
platas por las campañas, no es que el general de los ande estuvo solo, él quiso
estarlo.

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