Pages

Monday, November 18, 2013

Tácticas rima prácticas.


Cuando las destrezas de él no son las suficientes tiene suerte y entonces hay oficiales y asistentes, generales y coroneles, como veintiséis embarcaciones entre naves de guerra y transporte comandados por ese almirante que él sabe que lo tiene entre cejas por sospechas que le corteja a su sociable caderuda consorte, pero de esos oficiales que son buenos y entonces son posibles los descansos entre planes que se hacen batallas que se programan, guerras de zapa, conservador en los menesteres de los planes largos estudiados en todos sus detalles con sus compadres de la logia por libertades o independencias, el general de los generales anda todavía a cuestas con don Hipólito de Villegas como tesorero de sus huestes y con don Diego Paroissien como cirujano de sus mismas fuerzas y de él mismo, que a veces anda doblado recorriendo campamentos estén donde estén, en esos escenarios pestilentes donde los aires se hacen densos con los efluvios de las pestes que le matan más hombres que las batallas, esos mismos abnegados que en los ratos de tranquilidades juegan su tresillo como habrán jugado en la taberna de Baco mientras prueban charquicán y se toman ese vino que pícaramente ocultan en sus cuernos de vaca que son para llevar agua desde los andes y ahora, divirtiéndose aunque la mugre las basuras los desechos y los chismes son más desvastadores que los arcabuces en muchas ocasiones, y aunque esté doblado de las dolencias que mitiga Rosita su retoño limeño que lo mima con sexo y con chismes, es de andar infundiendo los ánimos allá donde lo necesitan, es que en los insomnios le vuelven las pesadillas de los lejanos días en las laderas de Potrerillos pasando revista y dejando correr las versiones que pasaba por el sur para que los realistas lo esperaran por allá cuando fue más al norte, en esos días cuando ese señor don Hipólito lo sacaba de los apuros con los fondos que le enviaba el director supremo pidiendo a las patricias mendocinas o a sus patricios correspondientes, eso lo mantiene despierto, los fantasmas de Cancha Rayada y las revanchas de Maipú, el general camina en las tardecitas después de administrar los partes y las proclamas, esos compatriotas, americanos, que tienen que terminar de entender que el último virrey del Perú hará esfuerzos para prolongar su decrépita autoridad, aunque los tiempos de las imposturas y de los engaños, de la opresión y de la fuerza están ya lejos de nosotros, y sólo existe la historia de las calamidades, hay que entender que hay que poner término a esa época de dolor y humillación, este es el voto del Ejército, del Libertador, delira entre sueño y sueños el general de los generales enredado con las piernas de su querida Rosita.





No comments:

Post a Comment