Los folletos de la aldea resumieron
los listados que habrá llevado en las alforjas, dibujos hechos en campaña planos
armados como se pudo por los agrimensores conocedores de la cordillera, no
solamente ellos tenían manejo de los secretos militares de los secretos del
estado de los secretos de los planes de los imperios para las Américas, españoles
ingleses franceses, uno por cada una de las corrientes que había las
confabulaciones el espionaje las batallas se multiplicaban en conspiraciones de
leales y traicioneros entre ellos y a las causas de ellos, todo eso tiene que
haber sentido cuando vio las cartas con las explicaiones reales en dos de los bandos
o boletines en dos de esos opúsculos sucios que viajaban kilómetros con los correos
que iban y volvían con los mensajes que el director Pueyrredón le enviaba para
que devolviera con sus juiciosas opiniones, lo que unos baqueanos le habrán
acercado durante la travesía, tres brigadieres entre veinticinco y treinta
jefes más de doscientos oficiales y como
unos cuatro mil milicianos que respondían al general de los generales cuando
cruzó la cordillera, de esos cuatro mil la mitad eran veteranos de Rancagua
allá donde su general el general subordinado del general de los generales
O’Higgins había combatido bajos las órdenes de su odiado general Carreras, así
anduvo a las idas y a las vueltas con parte del tesoro que le entregaran sus
compañeros lautarinos, doscientos de los quinientos mil pesos prometidos para
lograr el retiro definitivo de las tropas realistas y más que de las tropas
realistas de los realistas y más que de los realistas de los realistas
españoles, el general de los generales después de andar en los alrededores de
Talca, Cancha Rayada y Maipú estuvo listo parta partir adonde quería llegar sin
premios por eso donó la vajilla de plata y los cinco mil peso que le ofrecieron
se contaba en los pasquines.

No comments:
Post a Comment