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Saturday, November 16, 2013

Miedo rima espantos.


Poner peor de lo que están o lo que pueden estar o lo que deben estar los enemigos, poner mejor a los propios, por trascendidos, haciendo correr versiones distintas para levantar los ánimos para bajar los ánimos, para bajar los ánimos en las filas del ejército real para subir los ánimos de la tropa del ejército unido, cuando el gobernador realista en la aldea chilena del oeste le tiró por la cabeza el pliego con una declaración de la independencia de los chilenos a Álvarez Condarco este se sintió tranquilo, la misión que le había encargado el masón instalado en las tierras mendocinas estaba totalmente cumplida, así que es que cuando lo mandó escoltado por una docena de húsares reales por el paso de los patos a cuyo, el oficial Álvarez Condarco general del ejercito unido de la aldea y de sus alrededores hizo la otra parte de sus trabajo, la verdadera, la parte de la encomienda del general de los generales, que era estudiar de memoria esa geografía de ir dejando muescas y marcas y señuelos para informar fehacientemente a su general los detalles primeros y últimos de los que fue fijando en sus memoria porque tenía la orden, y haciendo en consecuencia que se equivoquen los otros por la mala información por la inexactitud de esta o porque estaba incompleta, también del general de los generales, de no registrar ni en los más mínimo las imágenes y las referencias que sus ojos mandaban como señales a su prodigioso cerebro, el general de la espada corva lo había instado a no equivocarse sabiendo que no se equivoca en los detalles porque lo que él dijera sería el camino que hicieran entre esos en medio de esos encerrones de las montañas altas en las altas montañas en aquellas soledades de lodo y de barro de los andes, por ahí andaría con más de cinco mil almas el doble de mulas y otros tantos caballos, reses para comer por doscientos cuarenta mil kilos de carne unos doscientos gramos por hombre que debían alcanzar para todos los días de travesía más las papas y hortalizas más unos kilos de tasajo, como dos pieza de artillería por cada hombre de los que fueran fusiles o carabinas metrallas y granadas, y vino mucho vino mendocino para tener contenta la tropa para que se olvide por un momento de la familia de la guerra de las pestes que matan más que los tiros de los fusiles, cuando volvió por los patos el oficial Álvarez Condarco general del ejercito unido traía las postas que después confirmarían los baqueanos para engañar a los odiados miembros del ejército real chileno, cuando el gobernador realista en la aldea chilena del oeste le tiró por la cabeza el pliego con una declaración de la independencia de los chilenos a Álvarez Condarco esa parte de la famosa guerra del zapa del general de los generales estaba cumplida él lo consiguió alterarle los nervios normales a esos gringos que no terminan de entender que los negocios como los vienen haciendo llegaron a sus finales, que si el general hace que digan blanco es porque es negro en realidad o blanco si se piensa que se piense en negro por haber dicho blanco que si el dice que atacará por la retaguardia es la vanguardia opero que también puede ser por los laterales, así se ve que lo aprendió en la logia así lo practica como este viejo plan de llegar a tierras peruanas que también es de un oficial de los ingleses que frecuentan la logia del general de los generales que maneras eso como si estaría manejando su sable corvo, cuando el jefe realista le gritaba que le diga a su general que se meta el pliego allá donde sabe Álvarez Condarco supo que su misión estaba más que doblemente cumplida como la misión de la queridísima del general doña Rosa Campusano, con la ayuda del director Pueyrredón del que tenía una carta siempre con los papeles de los mapas dibujados de Álvarez Condarco, donde el otro le decía que van los doscientos sables de repuesto que me pidió, que van las doscientas tiendas de campaña, y no hay más, a el mundo y va el demonio y va la carne, y yo no sé cómo me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo, a bien que, en quebranto me voy yo también para que usted me dé algo del charqui que le mando, y ¡carajo!, no me vuelva usted a pedir más, si no quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado en un tirante de la Fortaleza le dijo.





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