Ser ofensivo cuando hay
posiciones defensivas, atacar con todo cuando el enemigo se defiende con lo que
tiene, cocinar todas las tripas para el locro pulsado de la batalla o el
combate que se libra y más aun si es a la hora de la manduca que recuerda todas
esas cosas de la vida, vanguardia más retaguardia más brigadas laterales de
apoyo, artillería y caballería además de la armas y de los corceles a los que
le ponen las letras todos lo poetas y juglares desde las tierras europeas a las
americanas, en las guerras hay que saber manejar también las intrigas que se
arman las maquinaciones los complots en las tertulias de todas las aldeas del
viejo virreinato a las que el general de los generales no va nunca aunque
recibe información que le viene directamente de oficiales y voceros, en las
guerras y en los combates interesan todas las opiniones los trascendidos desde
donde anda ahora en los Cerrillos del Maipú en la tierra de los chilenos que
conoce más por su lugarteniente de O´Higgins que por haberlo recorrido, hasta
los confines de su querencia lejana, aunque el general de los generales como
todos los iguales a él estudia que es lo otro que interesa en las batallas en
los combates en los entreveros, analizar estudiar conocer los recovecos del
relieve y de los accidentes como las lomadas y los arroyos y las aguadas que
hay por las vecindades, que le van diciendo los agrimensores que lleva para
adelante en los lances paulatinos que va decidiendo por la hora del mediodía,
además de las armas y de los corceles interesan las tácticas aprendidas en
Bailén y en el sitio del Callao y en otras batallas y en los alrededores de la
posta de Yatasto, por las que sabe que una forma de agarrar desprevenidos a
esos españoles que lo corren con las defensivas es avanzarles con las
cantidades más que con las brigadas especiales como los húsares o los
granaderos que se reservan para los ataques que sigan, ahí nomás al momento sin
perder tiempos que valen, además de las armas y de los corceles interesan los
cuentos y los chismes de las últimas tertulias por los cuales el general de los
generales se enteró que los ejércitos reales tienen órdenes de repliegue, de
capitulaciones, buenas noticias para la entrada en Lima, resistiendo ahora sus
propios granaderos en el cuadrado que armaron en caserío Lo Espejo, que
numéricamente se derrota al que se está defendiendo aunque no así al que ataca,
y que después de Cancha Rayada la única manera de seguir consiguiendo los
fondos para lo que tiene encargado por la logia es no cayendo en la aguada de
Maipú, donde la fuerza que opuso el enemigo consistía en seis cuerpos de
infantería con cuatro mil quinientas plazas, setecientos treinta Granaderos y
Cazadores a caballo, y mil ochocientos hombres de la caballería del Aconcagua y
de Santiago, y veinte piezas que podrían haber sido cincuenta anota en el
parte.

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