Una cosa es dar la orden y que no
se cumpla por negligencias o traiciones de los oficiales desleales igual que
algunos de los de la propia familia que prefieren andar negociando con los de
la triple alianza que defendiendo a los paraguayos, y otra cosa es dar la orden
sabiendo que no puede cumplirse, los que quedan en Asunción le mandaron como
cuatro mensajeros a Humaitá donde está acobachado desde hace un año, que además
que no quedan hombre para hacer cumplir las levas que el decreta y envía desde
los frentes de batallas, no hay tampoco formas de reponer las provisiones de
almacenes como para alimentar decorosamente a la tropa que además de hambre se
muere por la cólera y el tifus, que tampoco quedan armas porque los que las
venden que son directamente los ingleses de mierda o los brasileños
contrabandistas que las venden subrepticiamente, comenzaron a argumentar que
les conviene negociar con los de la alianza porque ellos pagan inmediatamente y
además pidieron que los que venden las armas se decidan para qué lado van a
estar porque los que venden las armas son los mismos que prestaron el dinero
cuando comenzaron las batallas, una cosa es dar la orden y que no se cumplan
porque los que deben cumplirla no quieren y otra es dar la orden a sabiendas
que los que tienen que cumplirla no pueden, que estos cada vez son más a medida
que pasan los días y después de tantos tires y aflojes los del ejército
enemigos los acorralan, además de todas estas cosas que faltan hace rato que el
mariscal Solano López no tiene ni siquiera la sensación que los sucesos que
están pasando le jueguen a favor, todas son malas lo único que falta es que a
su querida Elisa le entre alguna de las fiebres y se vaya en vómitos o
cagaderas igual que eso pobres infelices que se mueren en los predios que se
habilitan para atender a los heridos, ella es comedida y por eso lo otros la
quieren, entonces además entre lo que se gana y se pierde no se puede saber muy
bien qué parte viene de este cariño de sus patriotas y qué de las cosas que
piden y que no llegan, ni los hombres ni las armas especialmente.

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