Como pasan los
años pasan los contactos entre esos infelices paraguayos resistiendo igual que
sus jefes el mariscal y la mariscala que no dan sus brazos a torcer, con los
otros esos que se llaman de la alianza después que firmaron ese papel de
traición que en la parte más importante menciona al pasar las libras esterlinas
que se consiguieron en los bancos de Londres cuyo gobierno niega donde llegan
las declaraciones tener nada que ver con todos estos líos, como pasan los años
pasan los contactos los soldados brasileño buscando provisiones en los pueblos
preguntando a los vecino que no son belicosos que no tienen porqué serlo si
algunos ni entienden qué es lo que quieren el mariscal y la mariscala y
entonces los vecinos bien educados algunos temerosos les indican sobre sus
costumbres de cómo y cuándo llegan los carros con provisiones de las estancias
para los poblados, después de las batallas unos a otros se colaboran con los
heridos y las primera atenciones o con los sepelios no porque sean uruguayos o
de la aldea tienen que tener sepulturas indignas y los soldados también esos
mismos soldados que vuelven de los frentes de combates salpicados de sangre
tampoco se asustan o se predisponen mal cuando hay que ayudar con las cosas de
las casas como reflotar un aljibe o reconstruir los desórdenes que se hicieron
en las huertas cercanas a las canchas donde se lucha en esta guerra que lleva
años pueblo por pueblo centímetro por centímetro de ese territorio que el
mariscal no quiere entregar aunque los otros los brasileños del norte y los de
la aldea del sur le roban a los paraguayos como si para eso fuera la guerra,
los enemigos lentamente van siendo amigos después de jornadas duras de pelear
como indican los oficiales que también tienen sus cosas y algunos desertan
porque no están de acuerdo con nada, porque al final los comandantes mayores
los generales los mandan a matarse y después arrglan de palabras en sedes
diplomáticas como si fueran viejos amigos.

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