Carlos Robert le comenta a su
amigo Lagresse que no sabe nada de decretos y de leyes pero que el director
Pueyrredón se verá en figurillas para evitar que el General Carreras entre con
su gente a la aldea el día que le llegue la gente en esos barcos que encallan
en el puerto a la vera de la arboleda de don Julio, allá donde él va a jugar
con sus meretrices día de por medio a la vista de toda la gente decente de lo
que a él le importa un comino, que no sabe nada de decretos y de toda esa
basura de actas y registros todo para nada que se interrumpe la fuerza se
impone sobre la pluma, que ahí van a ver toda la rezón que tuvo el chileno
todas las razones que tiene para conspirar contra San Martín y ese majadero de
general chileno que estuvo con él en la cordillera viniendo desde Mendoza,
parea conspirar en definitiva contra el otro conspirador de Bolívar que como si
se tratara de de uno de los filos de unas tenazas enormes entra por los norte
esperando que San Martín lo alcance en la capital de los desmanes, Robert le
dice también a su amigo que ni sele ocurra de andar divulgando lo que él le
dice que esos son puros secretos que se mantienen así porque los de la logia
Lautaro son peores que cualquiera mandado a hacer para conspirar y andar en los
negocios grandes de armas y financiamientos para las guerras, que a él lo tiene
para que le pase las novedades porque de él sospechan menos aunque en estos
días sospechan de todos los franceses que andan por estas tierras de los buenos
aires.

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