Hacían como seis meses de esos
acontecimientos cuando su majestad recibió la noticia que el mariscal la había
emprendido contra varias chismosas, las lloronas habladoras confabuladoras
damas paraguayas trabajando para la resistencia, primero que todas contra su propia
madre la serpiente mayor que desparramaba veneno por donde anduviera su querida
Elisa que se preocupa de acompañarlo en sus desgracias, serpiente con aspecto
de suegras que le hizo la vida imposible, como seis meses hacía que él había
dado las ordenes de acondicionar un par de casonas en el mismo Asunción para
mantener estas reclusas especiales alejadas de las batallas que se libraban en
los salones del club nacional y otros lugares donde se reunieran los patricios
paraguayos que iban y volvían de lugares comunes más traicionando que siendo
leales al mariscal, habían pasado como seis meses de esos acontecimientos
cuando le llegó la nóticia al mariscal de ese grupo grande de locos oficiales
que desertaron para internarse en el chaco güalambo cerca de unas vertientes y
de grupos grandes de indios amigables asustados y escondidos de los
conquistadores que los diezman con críos y mujeres resistiéndose a que los
obligaran a matarse entre hermanos, allá lejos donde los indios sacan sonidos
armoniosos de unos arcos que arman, como a lo seis meses se enteró que además
de una cofradía de amigos comunes viejos camaradas de academias militares de la
américa que nunca ser grande había en ese grupo de rebeldes primos y primos
hermanos y otras filiaciones a las que fueron más leales que las lealtades que
esos hombres mostraron por sus patrias llenas de traicioneros especialmente los
brasileños, uruguayos y los de la aldea que hasta se traicionaban entre ellos, seis
meses tardaron las novedades en llegar a los principales interesados en
tenerlas en un caso cruzando el océano en el otro caso atravesando apenas
algunas leguas de monte y de selva, su majestad después de tanto tiempo ni se
compadeció de las damas menos de la que fue primera dama y a la que conoció en
otros años como para darse cuenta que algunas razones habrá tenido el general
paraguayo que odia porque no es como otros jenuflexos el mariscal después de
tanto tiempo resopló de satisfacción como un fuelle pensando que esos que
eligieron un exilio le confirman que su causa es por lo menos mejor que la
causa de los de la triple alianza pero también que inexorablemente camina hacia
el infierno.

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