Pages

Wednesday, September 25, 2013

Roces rima voces.



Un infierno fue Acosta Ñú allá en Barrero Grande, de gritos de aullidos de llantos y lloriqueos de ruegos de maldiciones de blasfemias en todas las direcciones de un viento que no corre que seguro que correrá más tarde porque es agosto y es la mitad de agosto después de cuatro años y más de la guerra más absurda de todas la guerras conocidas, las voces se escuchan junto al ruido de los disparos de los cañones de las instrucciones de subordinados dando instrucciones de ataques de retrocesos, en ese despliegue de montes con hojarasca en Campo Grande al mando del general Caballero el tenaz general Caballero que resistió aprovechando las márgenes del río Yquerí donde las tropas paraguayas tuvieron como ocho cañones que no sirvieron de nada, al mando de seis mil hombres los oficiales nunca terminaron de informarle que disimulados en medio de tantos hombres apestosos y mugrientos en la resistencia más de un millar de púberes recién destetados asombrados asisten al infierno a este infierno a los infiernos que apenas comenzaron, enceguecidos esos infantes que no toman conciencia con el hambre las suciedades las maldades, acometen y lloran corren como si estuvieran jugando este juego donde la prenda es el degüello que procede de hombres mayores de fuerzas regulares que no querrán hacerlo pero lo hacen porque reciben instrucciones, esa acometida fue un infierno que se encendió como a la ocho de una mañana calorosa con el sol despuntando y descubriendo los cuerpos y las sombras de los cuerpos de un montón de soldados de la alianza, expectantes temerosos cansados, hombres hechos y derechos al lado de los infantes defendiendo al mariscal de los mariscales de campo, las madres escondidas en las arboledas esperando los lentos despliegues de esos invasores, temiendo por sus niños obligados a enfundarse uniformes holgados y sosteniendo bayonetas y carabinas apenas en sus frágiles bracitos de los que no tiene ni idea el general Caballero porque los oficiales eligen informar lo que se les da las ganas o lo que creen que tienen que informar para que el brigadier no los sancione, los oficiales informan lo que él quiere escuchar nunca lo que ellos piensan un oficial no piensa ni sugiere un oficial obedece, un infierno fue de idas y venidas cruzando el río para evitar los ataques de la caballería por la retaguardia esa retaguardia a la que al final llegaron aunque lo paraguayos resistieron repartidos en cuadrados y rectángulos cerrados para degollar enemigos, un infierno muchos infiernos de contactos de roces de combates que terminaron después de unas diez horas,  un infierno que se encendió como a la ocho de una mañana calorosa junto con las hojas amontonadas por el viento que ardieron cuando a alguno se le ocurrió prenderla con la brea para aprovechar el humo y esconderse de esos insistentes brasileños que al mediodía comenzaron con sus avances de infantería y de artillería, un infierno varios infiernos después de Asunción acorralando al Solano López que se resiste y arrastra a madres a niños y otros parientes detrás de las desmanteladas fuerzas que lo protegen.

No comments:

Post a Comment