Pages

Sunday, September 22, 2013

Magias rima neuralgias.


Elisa le termina curando las resacas al mariscal cada mañana siguiente a las noches de libaciones de los licores de primera que sus reputados oficiales contrabandean en las alforjas cuando van y vuelven de las misiones que hacen al mato groso a la aldea y a los otros lugares con puertos más importantes que el propio de Humaitá que sirve más de fortaleza para resistir a esos vendidos y cobardes de la alianza; Elisa la mariscala es la única que termina con el mariscal en las mañanas siguientes a las noches que termina con trancas infranqueables que si tuviera los enemigos que imagina que tiene lo podrían degollar tranquilamente porque queda descerebrado el mariscal por los problemas en los frentes de batalla, ella es la única que lo cuida pero que además le teme como todos en el círculo reducido de sus cortesanos que suman un circo completo un séquito de malabaristas y de equilibristas porque tiene fijaciones con su infancia en Asunción cuando su padre en otros años compraba los juglares y los artistas caídos por estas costas con los navegantes comunes que venían de remotos lugares, aunque le cuesta ahora en medio del infierno lo hace porque le gusta emborracharse siguiendo la magia de un par de prestidigitadores contratados por buena paga como dos veces la paga de los soldados comunes, titiriteros histriones que van con los restos lo que queda del glorioso ejército paraguayo en Cerro Corá después de Lomas Valentinas después de Azcurra y después de Piribebuy porque se le ocurrió y se le dio la gana y si a él se le da la gana manda la orden y ya está después de la muerte de cientos de niños paraguayos que quedan en el diezmado ejército, después de Costa Ñú.


No comments:

Post a Comment