En Piribebuy el infierno estuvo
cerca para María Basilia Domeque y todas las demás mujeres que peregrinaron
detrás de las guaguas que los brutos de los soldados les arrebataban para hacer
presencia con lo aliados que es claro que vienen ganando la guerra que va para
los cinco años y no afloja, cada vez más los reclutan más tiernos a sus niños a
sus vástagos queridos, brutos de mierda que no tienen corazón o valentía porque
del cagazo que tienen de que los maten a ellos se abusan de los niños y los
disfrazan con uniformes holgados y los envían a los calvarios de los frentes de
batallas en el desfiladero sapucay que son en varios lados porque no lo
encuentran al mariscal que lleva todo con el, el tesoro nacional los archivos
donde tiene información secreta y reservada de todos los notables de varias
leguas a la redonda de los leales y los traicioneros especialmente de los
traicioneros dicen que grita el brigadier en las noches de desvelo que se le
acumulan últimamente porque no les dan las sumas con los informes que le llegan
que están diezmados los hombres adultos paraguayos que quedan pocos que eso
además significa que no se están haciendo nuevos hombres y además de todo esto
el comando de operaciones que informa que así como ellos son cada vez menos los
otros son cada vez más, el tesoro nacional más el archivo más el comando es
mucho para el general que está debilitado y acorralado, en Piribebuy el
invierno estuvo quedando atrás para María Basilia Domeque y todas las demás
mujeres que peregrinaron detrás de las guaguas y anduvieron entre llamas de
malezas de gramillas que nunca más crecen y olores a quemado de todo lo que se
quema en los campos de batalla como los uniformes los botines y los tambores y
las banderas además de la carne humana de la que sale un olor impresionantes y
banderas que en otras batallas se enarbolaron como símbolos de batallas que se
fueron ganando, ese infierno que hace olvidar que es agosto y que aunque el
calor aprieta ocho de los doce meses hay por lo menos dos en los que hace un
torniquete de órdago como debe estar pasando lejos de estas fogatas que mando
encender el conde de Eú el noble de la corona brasileña que más que noble es un
verdugo sanguinario como si no se diera cuenta que está enviando al cielo almitas
inocentes las almitas de los niños que a ellas les arrebatan en nombre de la
patria.

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