En la campaña del Mato Grosso las
enfermedades son como las guerras peor que las guerras diezman poblaciones
enteras especialmente si son las sarnas o las viruelas peores, es porque van
agarrando a varios como si fueran una cadena entre los soldados que no se bañan
por días enteros roñosos hasta que encuentran lagunas o charcos y entonces peor con eso que todavía los médicos no saben hacer con las
curaciones más si los soldados en sus francos que son muy breves se juntan con mujeres ahí traen otras enfermedades como estas infecciosas, si bajan las fiebres con paños embebidos en sucias aguas o proceden
con esas costras que van expandiéndose en los cuerpos de los enfermos que en
estos casos son precisamente los soldados, un contagio es peor que un tiro de
tercerola que capaz que hiere que una punzada de bayoneta que capaz que se cura
con yodo y una vendas, un contagio tira a los soldados en donde anden
transpirando por las temperatura con chuchos y sarpullidos y vómitos,
combinaciones que no se tienen que dar en la guerras, no le fue mal al
brigadier mariscal Solano López en São Joaquim, Pirapitangas, Urucú y el
presidio de Albuquerque, para donde iba y venía mientras duró la campaña del
Mato Grosso importante para él que se hartó de escucharlos a los influyentes de
la sociedad paraguaya que en los límites fronterizos con brasileños y uruguayos
estos se hacen los vivos con las tierras que se apropian para ellos y sus
producciones, para él que quería andar en buenos términos con los blancos de la
banda oriental porque eran sus aliados en los diferendos que se tienen con los portugueses
y los otros de la aldea esos que son muy amigos de los ingleses que él se
enteró anduvieron ofreciendo los fondos para una gran campaña de la guerra, no
le fue mal al mariscal brigadier y hubiera logrado cumplir con los planes
militares que tiene si no hubiera sido que la viruela se estaba llevando más
hombres que las propias batallas como la que dio con la goleta Yporá sobre el
río Apa cuando capturaron el vapor Anhambai y le dieron para que tengan a esos
numerosos ejércitos de los brasileños, una de las victorias entre tantos
infortunio en el prolongado entrevero, no le fue mal mientras duró la campaña
del Mato Grosso y le hubiera ido mejor si esas fiebres esas espantosas esas erupciones
que llagan las caras y el cuerpo de los soldados no le hubieran significado
gastos para pegar los pedidos de las sondas y los mitigadores de los médicos de
la campaña.

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