Resiste la bronca la impotencia
está cansado son muchos años pero se disciplina él tienen que mantenerse firme,
una lágrima derramó el brigadier mariscal de las fuerzas paraguayas, cuando por
fin le llegó la noticia que los traicioneros esos de la aldea los mismos que
venían a las ordenes del mismo compañero de armas al que ayudó mucho en otros
tiempos por allá cerca del río de la plata, más esa mierda del marqués de
Caixas exótico noble caballero que tendrá muchas deudas por allá donde esté su
marquesado para andar por acá a expensas de los zancudos las pulgas y las
plagas y otras maldiciones como la fiebre amarilla que tienen muchos de los
soldados, cuando después de unos pocos días le llegaron con esa noticia de su
querida Asunción que le mataron a la hermana y a un par de sobrinos y que
ejecutaron a unos cuantos de los muchos compadres y le pasaron un parte poblado
de nombres que le trajeron recuerdos de esa ciudad a la que no viene nadie
nunca y de golpe su puebla de personajes, que ya verán lo que él se vengará
cuando se rearme cuando sus lugartenientes su comandantes vuelvan a organizar a
los cinco mil hombres que les quedan, y una lágrima derramó aunque el presume
de duro que nunca se emociona que no llora como lloraba cuando era niño, el
brigadier paraguayo aunque mientras escucha los ecos del correo maldice a los
enemigos de afuera y de adentro especialmente a los de adentro porque él los
conoce bien y quiere ver contra quien es que fueron estos que entraron de la
alianza en su ciudad más querida a las sombras de la noche, cubiertos por los
vuelos sigilosos de las lechuzas por los curacas que se hacen los detraídos y
el croar aislado de los sapos en varias de sus esquinas en los vados y en los
charcos, allá se deslizan los cobardes detrás del muro que los hace invisibles
que les apaga los ruidos, ajusticiando niños y sometiendo a las hembras que
encuentran, y después presumen de guerreros cuando son unos cobardes.

No comments:
Post a Comment