Si se estará acordando Carlos
Roberts de las veces que le dieron lonjazos cuando anduvo en los aprontes de
eso de la comunión y los curas que enseñaban por allá en los suburbios
parisinos que por acá no eran más los jesuitas que andaban por otros lados de
las temporalidades, los mismos que enseñaron que no hay que mentir justo eso es
lo que se acuerda ese mismo Robert acusado de conspiración con el gobierno
constituido de las provincias unidas, y no se acuerda de ningún mandamiento salvo
el que no hay que matar ni desear la mujer del prójimo los curacas no enseñaron
mucho para algunos poco para otros nada, que cuando es el gobierno también que
eso son la leyes de los hombres que vienen después de la ley de dios, caían a
su casa donde se juntaban todos los niños de la manzana, cada vez que su madre
lo perseguía para evitarle las delaciones del viejo violento diciendo que se
aprenda las oraciones los padrenuestros y las avemarías ahora que lo único que
recibe de los que lo tienen prisionero son insultos igual que su compañero Juan
Lagresse, parece que ellos estarán endiablados, los otros no ellos, menos él
que siempre anda con la gracia de dios.

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