El independiente del sud les
sirvió a los reos en una época como para comer unos meses, el primer periódico
bilingüe de la aldea que con ese motivo y con la poca cantidad de hojas que
editaron, se redujo a unas cuantas arengas independentistas algunas que otras
leyendas populares en unas cuantas líneas y unos que otros párrafos de
filósofos de europeos, el independiente del sud también le sirvió al juez
sumariante de pruebas en el juicio sumarísimo por traición a la patria por
crímenes de lesa patria que se les siguió a estos dos infelices franceses don
Carlos Robert don Juan Lagresse que se vieron de la noche a la mañana
involucrados con pelos y señales acusados por el director supremo y negados por
sus propios compañeros no solamente de armas sino también por compatriotas
comunes que cuando vieron que el caldo se espesaba como es espeso el caldo del
puchero, se hicieron los desentendido como si no lo conocieran al independiente
del sud, cómo más se podía llamar a un diario de estas latitudes, miran los
reos las calles desiertas en una tarde del verano de mil ochocientos dieciocho,
miran desde adentro hacia afuera con las rejas de por medio que les recuerdan
que dependen de un juez que responde al supremo que le paga un juez que hace
rato que se vendió para que los reos pierdan su independencia, después de haber andado prestando servicios como voluntarios en cuanta guerra o escaramuza estuviera cercana

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