Carlos Roberts llegó cagado al
paredón de fusilamiento unos minutos antes cuando el franciscano le dio la
última bendición le dijo que pidiera permiso al oficial de guardia que lo dejara
lavarse el culo porque apestaba y le dijo que el nazareno murió a la misma edad
pero inmaculado y limpio, Juan Lagresse llegó llorando, llorando y pidiendo que Juan Martín
de Pueyrredón compareciera padeciera como ellos se compadeciera de ellos, a él el capellán le dijo que no había
más remedio.

No comments:
Post a Comment