Como él imaginó los ensueños de
las mil y una noches que su abuelo le narraba como aventuras incompletas de
héroes que nunca traicionaban, Carlos Robert declaró que no es el único
traicionero empezando por el traicionero que empezó revolviendo el equipaje de
los que viajaban con Luis Carrera, que no es como ese traicionero que se hizo
de la carta del General a Ursúa donde describía todos los detalles de cómo
armaría un ejército de mil hombres para entrar en la aldea y solicitar la renuncia
de director de la provincias unidas, declaró que no es el único traicionero de
todos los traicioneros que se asustaron con la amenaza que él y sus cófrades
contarían con un ejército más grande que el ejército de Cepeda la batalla con
la que sacaron nada menos que al restaurador, un ejército con el que ni
siquiera cuentan Ramírez o López que fueron los jefes más importantes en esa
batalla, menos Artigas que porque no se traiciona ni siquiera a él mismo anda
por ahí sin poder volver por la aldea.

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