Que lo vieron, que vieron el
cuerpo como el de un puma sometido por las balas, que vieron a la vieja mayor a la bruja más vieja de todas las brujas hacer conjuros y llorar que vieron a las jóvenes a las más vírgenes y a las viejas llorar y plañir por diferentes cosas que faltarán cuando ya él no esté, que ya no está que ya no estará, que no estará que vieron todo eso y escucharon todos esos lamentos, que vieron restos de perdigones
incrustados en la carne por todos lados del cuerpo, de su cuerpo que untaron con ungüentos para tenerlo unos días más con ellos, que vieron moretones
azulados o perforaciones más profundas con restos de sangre seca en los bordes marcas en todo el cuerpo,
que vieron los lamparones violetas en las piernas y en los brazos que muestran
lesiones de adentro, las lesiones musculares y las rigideces en las
extremidades, eso contaron los indios que salieron a contar la segunda vez de
la muerte del jefe, después de la primera vez la suerte del cacique Pangitruz
nunca más volvió a estar echada aunque muchos lo desearan y las partidas del
zorro del desierto con sede en la aldea lo buscaron por cielo y tierra después
de cada vez en las que aparecía y les cambiaba los planes las muertes las
suertes las propias y las de ellos, como fue esta vuelta después del malón en
santos lugares donde los matacos les desmantelaron a los hincas todas las
instalaciones del fortín que tenían les robaron provisiones y los caballos, y
se llevaron unos cuantos cautivos, cuando se enfureció entonces el zorro con esos
cimarrones y le confirmaron lo que sospechaba que el otro estaba más vivo que
muerto, una vez más engañado bien engañado por informantes que parecen más del cacique que del general, y envió a fusilamiento a un par de infelices que eran los que le habían
dado antes la noticia de la muerte del salvaje, traición a la patria por andar
confundiendo generales, con la vida y la muerte de esa bestia con más suerte
que los gatos porque además como los gatos después de los infortunios cae
parado según las informaciones que le llegan, lo respetan los de su propia
tribu pero también lo reconocen los de otras tribu así que se trata un cacique
pesado, después de santos lugares donde él no estuvo mandó de vuelta mensajeros
haciendo correr la voz de que en el malón lo habían herido mortalmente en una
descarga de fuego, que le quedó el cuerpo lleno de plomos y que definitivamente
le habían hecho las exequias de los indios con linaje.

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