El día que crispó en serio nadie
lo creyó a pesar que la noticia fue corriendo como reguero de pólvora por toda
la pampa, crispó él y crispó como él una tarde con un sol amarillento que
perdía fuerza como un globo grande en el horizonte y una luna casi transparente
como un globo más chico colgado en el cenit tomando el rancherío, así de
transparente figuró la noticia de su muerte no como las mentiras anteriores de
soles apagados pero apareciendo con fuerza en las próximas horas, el día que
palmó que se fue de viaje el viaje más largo por eso le pusieron dos caballos y provisiones que el almita ay de usar, el día que palmó nadie lo creyó a pesar que la noticia de su palme fue corriendo sin
necesidad que nadie la portara como las nueve veces anteriores, esta vuelta no
hubo mensajeros de su palme que fue cierto no habría más palmes intermedios,
para un lado o para el otro de una noticia que no tuno nadie que la divulgara a
aviva voz ni tampoco un destinatario, fue, como él en ese día en que no le
salió ni siquiera una palabra, estaba y dejo de estar era y dejó de ser, quizás
a nadie le interesó quizás a nadie ya le interesa, los blancos tienen lo que
buscaron y los indios andan en pelotas como anduvieron toda su vida aunque
algunos se pavoneen con las joyas que les taren, la paz está cerca y ya no hay
necesidad que nadie se esconda ni nadie que amenace en vano, esta vuelta fue
como si la expiración de Mariano Rojas cacique de docenas de caciques, hubiera
sido la brisa inicial de los vientos que se levantaron, los vientos que en todas
las direcciones fueron dando lugar a pequeños huracanes que como en silbidos de
nadie se perdieron por el monte, moviendo los yuyos con espinas que raspan
cuerpos menos el de el por el mismo día que palmó en serio, silbos silbido
silbadas que fueron como el lamento o el aullido de unos cuantos perros de la
tribu, esta vuelta se apagó su vida en serio, según los brujos simplemente
porque el corazón dejó de latirle aunque ellos fregaron por varios minutos el
cuello al punto de la yugular, hicieron lo que correspondía y no tuvieron
suerte así que dieron nomás sus veredictos y comenzaron las ceremonias
fúnebres, él mismo les había pedido que sin él la vida de la tribu siguiera
como los días de fiestas especiales, como los días cuando adoran a la madre
tierra y a los frutos que da la tierra, cuando ya los recogieron.

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