Como coronel Baigorria tenía la
costumbre de poner como quince sub alternos, quejumbrosos medio vagos los gauchos más acostumbrtados a adormecerse en la siestas que a eso de andar haciendo los mandados corriendo detrás de las carretas que donde venden las provisiones, pero lo mismo él tenía de ponerlos a ocuparse de la preparación del
puchero con cada uno de los aditamentos que él personalmente les cantaba
haciendo que un escribiente tomara nota se tomara todo el tiempo para que
tomara nota de la mercadería que debían traer de la feria para preparar su
plato referido como cristiano, patitas de cerdo y ocote y porotos pallares
chorizo colorado que los capitanejos blancos se encargaban primero de
comisionar y después de buscar para que no les fallaran los tiempos y el
oficial no se enojara con ellos, papa y batata, panceta ahumada que había que
buscar en lugares especiales y el repollo seleccionado de las huertas de las
orillas, como cacique Baigorria cacique taimado y mañero tenía la costumbre de poner como quince sub
alternos a ocuparse de la preparación de las humitas, esa bomba de choclo lechoso praparada con esmero y envuelta en chalas las chalas de los mismos choclos que se encargaban y mezclaban con las manos, esas humitas amarillentas y negruzcas que
quedaban después de hacer hervir esa pasta de choclo previamente molido en
trituradoras que los salvajes hacían funcionar con manivelas una y otra vueltas,
humitas con chala que después se ponían por unos minutos en ollas enormes
fraguadas por los mismos indios para que rompan un hervor y él personalmente les cantaba cuando los otros
iban de compras a la aldea porque en la toldería los paisanos eran vagos y no
contaban ni siquiera con un aprovisionamiento, allá iban los indios desgarbados en sus alzanes avergonzados porque ellos estaban para otros menesteres como la guerra y los malones no para andar en los sembradíos eligiendo los choclos, y les dictaba haciendo que un
escribiente tomara nota se tomara todo el tiempo para que tomara nota de la
mercadería que debían traer de la feria para preparar su plato referido como
renegado porque durante ese tiempo evitaba que lo llamen cristiano, ajíes puta
parió y albahaca y el queso de las cabras de la tribu que los capitanejos
teñidos se encargaban primero de comisionar y después de buscar para que no les
fallaran los tiempos y el mandón no se enojara con ellos viejo mañero se hacía y entraba en años el cacique que se hizo capitán el capitán que volvió para cacique, todo lo que había que
buscar en lugares especiales y la harina bien seleccionada en los molinos del
pueblo de las orillas, cruzando andando una leguas cruzando arrollitos.

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