Lo odian en algunos lugares del
desierto porque corre montado al caballo en pelotas solamente con un apero para
cubrirse el culo y sale enloquecido devastando lo que encuentra en el camino
sean blancos o morenos como él como sus hermanos de otras tribus, no tiene
contemplaciones con ninguno si tiene que tomar hacienda piedras preciosas cautivas
voluptuosas y putas o tejidos que los otros trafican de pueblo entero niños y
niñas sin padres todo es botín para llevarse consigo, lo odian en algunos
lugares y lo quieren en otros lados porque cuando gana las batallas es generoso
con prisioneros y cautivos y además como si fuera un lince por lo rápido entra
en componendas y arreglos con los blancos que vienen de la aldea y cuando las
pierde a las peleas que pierde poco por eso se echó la fama encima por toda la
pampa y la pre cordillera, por allá llega todo porque él mismo ha venido de las
serranía chilenas, cuando pierde no le ven ni uno de los pelos de su larga
melena ni los pelos de la barba que le llega hasta el ombligo, flaco y petizo
pero elegante camisa de lino blanco y chiripá negro como los ojos de su Mashal
la cetrina de pechos grandes y caderas anchas hembra de pura cepa que le robó
al propio Calfucurá que la cuidaba como la hija menor que fuera niña que jugaba
con su propia mujer con su última mujer de doce años de todas las mujeres que
tiene el jefe mayor, de las que elige de las que va eligiendo esas son mañas de
caciques de los toldos de las tribus donde están los otros con las otras
familias, pleno y de contextura firme que con más carácter que con presencia se
impone por todos lados, el cacique lo odia por eso y por las otras cuestiones
de lo que roban y reparten entre la gente, José María Bulnes entenado del
generalísimo chileno da su nombre de cristiano cuando sus reflejos de tigre le
indican que es mejor eso que andar ventilando sus nombres de guerra que es lo
mismo que decir cuando le conviene porque hasta en eso hace notar sus
habilidades, Yanquetruz ya ni se acuerda de su padre el cacique Chenqueta ni
más ni menos ese que cuentan temían los soldados de los virreyes cuando cuando
los tropeles salían a darle lanzazos y boleadoras a los blancos que aparecieron
antes de los que andan ahora con el patroncito pelirrojo al que llaman el
restaurador, andan diciendo los gauchos en las leyendas que cuentan que es como
un caminito que anduvo, de sur a norte anda el destrozando, mi raza vieja sin
olvidos ni memorias, antes que en la montaña la Pachamama se ensombreciera, esa
lonja que verdea paralela a los ríos que de vez en cuando se cruzan, que él es
el que anda de acá para allá destrozando y prepotente por eso le tienen miedo
todos.

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