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Monday, January 14, 2013
Fogones rima rincones.
Del corazón son las heridas que causan los amores lejanos los despechos los cuernos que coronan las testas de los gauchos más guapos, de la cabeza y del cuerpo las heridas que dejan estas luchas fratricidas desde el motín de las trenzas para acá, refunfuña el coronel Eustaquio Alfonso alrededor del fogón que sus camaradas y los milicianos raso han encendido en la primera noche después de Caseros, ya no está el restaurador ahora hay un protector vaya a saber hasta cuando lo dispongan los señores que pagan los jornales de los soldados con fondos de sus propios patrimonios, los fogones predisponen a todo eso de contarse las historias personales las molestias las broncas los chismes políticos y algunas veces los secretos que circulan con los chasquis por todo el territorio plagados de postas en nuevos pueblos que nacen con la modernidad y en otros que se van perdiendo con los cambios en los tiempos mientras pasan los años, fogones en donde se saben algunas cosas antes que en los despachos de los patrones o funcionarios especialmente de los de la aldea que pagan bien por las primicias, algo cansado el hombre que ha pasado los cincuenta pero que conserva indelebles los recuerdos de esos días aciagos después del conflicto cuando se alistó con los patricios en donde estuvo su padre mártir de las disposiciones del maldito ese que hipotecó los fondos públicos con el préstamo que pidió para empedrar la aldea, coronel mayor de artillería de la artillería desmantelada de un ejército que desmantelan las discusiones y los líos entre hermanos más que de los otros lo que hay que armar con los que vienen de afuera a llevarse lo que encuentran, viejo veterano condecorado sargento primero de artillería luego de la batalla de Chascomús hace algo así como de diez años a las órdenes federales como fue desde la cuna aunque por la forma en que se dan las cosas en esta tierra de malditos burócratas en otras oportunidades los que mandan son más unitarios que federales, como fue en el combate de piedritas en Córdoba en mil ochocientos treinta y uno con el rango de sargento segundo en un complot que el restaurador armó para escarmentar a la lacra de los Reinafé que mataron a Facundo Quiroga, o la batalla del rincón de Valladares en el veintisiete con la jinetas de cabo primero cuando apenas despuntaban los veintiocho de artillería de la misma artillería que funcionaba bastante mejor a lo que funciona por estos días después de una larga y cruenta historia de federales perdiendo con unitarios en esta oportunidad, hermanos que pierden hermanos que ganan perdedores todos, los fogones predisponen a todo eso de contarse las historias personales las molestias las sorpresas los sofocones a veces las tormentas como la que se largó en plena batalla de Gamonal en las tierras desconocidas de santa fe donde los unitarios derrotaron a los federales bajo cuyas órdenes era un miliciano de artillería toda la vida manipulando esos armatostes pesados y peligrosos que a veces explotan ahí mismo y producen descuartizadas de leyendas, los fogones predisponen a todo eso de contarse las cuitas las penas más que las alegrías de gauchos desmadrados por todos lados sin familias sin ranchos sin patrias, sin palos donde rascarse ni rincones para esconderse.

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