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Sunday, November 25, 2012

Tutelas rima esclavitudes.

Las causas de la civilización les llaman a los negocios que cierran en cenas pantagruélicas, en París en Londres menos en la aldea, negocios para generar dependencias contratos, que hacen vasallos a los de siempre y señores también a los de siempre, transacciones con resultados malditos para unos y benditos para otros de ideas y propuestas que nacen en las plumas de los preclaros intelectuales que escriben en las gacetas, bien pero bien pagados todos y tanto en libras esterlinas como en peniques que liberan por ordenes de pagos o de letras de cambio los contadores de la casa Lafone, trabajadores para patrones de afuera viviendo adentro de esto que algunos llaman la patria, la misma de la bandera que por estos días dejó flotando en el río el corsario Garibaldi, Garibaldi pum para arriba faltaba este italiano vendedor de velas y de espaguetis para agregar un gentilicio más tratando de ganar terrenos en el río de la plata, y también en el río Uruguay y en el río Paraná y en todos los ríos adyacentes, escriben los escribidores de gacetillas formando opiniones populares para que los paisanos presionen a sus autoridades, los argumentos de los que ganan todas las veces desde que en la aldea no estuvo más el virreinato, las necesidades de la naciones comerciales que los librepensadores allende los océanos llaman la libertad de los mercados, el resguardo de las consignas del dejar hacer las custodias de las ideas del dejar pasar, de los imperios negociando cerrando negocios que alimentan a millones, mientras toman café y coñac en salones amplios de bares elegantes, el restaurador anda de renegada en renegada refunfuñando porque si no hay unión en las patrias propias cómo se quieren que haya unión de las regiones parecidas, en el norte es una cosa aquellos señores toman a los que son entre ríos y corrientes como toman a los paraguayos y a los uruguayos, los de la aldea presionan para que se vayan todos al carajo, los brasileños que se les subordinan son unos traicioneros de primera ellos les venden espejitos de colores a los negociadores anglo franceses a los que les encantan los amparos, andan con sus amanuenses de un lado para otro dejando constancias de la legitimidad de sus decisiones, y los negociadores anglo franceses creen que con eso les alcanza para bloquear puertos y ríos navegables que son muy pocos para tantas leguas de extensiones, Abrantés con esclavos que los sirven como sirven los esclavos en las plantaciones de tabaco y azúcar brasileños es para ellos más importante que Florencio Varela que además negocia por su cuenta sin seguir exactamente las instrucciones de su caudillo, el restaurador está cansado aunque respira aliviado porque la legislatura lo autorizó para atacar a esos intrusos con todo.

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