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Friday, November 30, 2012

Pruebas rima dudas.

O los brutos estos de los asesinos son tan brutos que lograron borrar todos los rastros o los que investigan son más brutos e inútiles que aquellos paisanos estúpidos que se vuelven locos cuando andan disfrazados con sus uniformes de la federación a eso el restaurador lo conoce como la palma de su mano, con la misma mano que le escribe a su amigo López que finalmente, lo que acaba de demostrar el carácter de este suceso, y su principal autor, es la siguiente reflexión, el maestro de posta del Ojo de Agua, última posta de donde salió el señor Quiroga para venir a Sinsacate, hace mención de un oficial incorporado aparentemente a la comitiva del señor Quiroga, lo que gracias a los inútiles no se puede demostrar todavía si es verdadero o falso, si fue si no fue o si habrá sido porque si hay quien contó que lo vieron fantasma no debe ser, que sólo allí apareció, y que desapareció de allí en ese lugar de barranca Yaco, estuvo y no estuvo puesto que nadie aseguró que lo han visto, lo que corren son versiones chismes disparatados, resulta que nadie los vio que escarbando uno le dijo al otro que su vez les dijo a otros que dijeron a otro que dijo y así uno tras otro, ni antes ni después, que hubiese andado con la comitiva como si se tratara de uno de los hombre de confianza de los difuntos desaparecidos, el mismo maestro de posta dice que tres o cuatro de la expresada comitiva traían tercerolas y sables, fusiles bastantes nuevos como si los hubieran comprado recientemente, y uno de ellos lanza que el correísta Marín dice, que viniendo como una cuadra atrás de la galera, oyó una voz que mandaba hacer alto a la galera que el sintió las voces como ecos provenientes de las espesura, y descargó como cinco tiros, al aire porque hasta ahí no se divisaba nada, que después de eso fueron varias tercerolas disparadas más o menos en el mismo tiempo en una ráfaga ininterrumpida de tiros, por en todas las otras declaraciones consta que en la tarde y noche del dieciséis sólo se vio el cadáver del señor Quiroga cerca del coche, y que hubo pocos paisanos corajudos que se acercaran, y que no se encontró ningún otro, pero de lo que no hay seguridad es de donde vienen las versiones porque es cuestión de apretar un poco a los gauchos y ya andan mintiendo o tergiversando los hechos, se juntan alrededor de los fogones se machan y hablan, pero que habiendo ido al día siguiente a reconocer el lugar del asesinato, se encontraron juntos nueve cadáveres a distancia donde se había visto el del señor Quiroga, como si alguien los hubiera puesto a propósito que de estos nueve cadáveres sólo el señor Ortiz apareció muerto de bala, y que todos los demás habían sido degollados hasta el postillón degollado, y de éstos, dos estaban armados, y también dos estaban vestidos y tenían camiseta colorada porque fueron federales como si fuera una burla ajusticiado por otros federales, cismáticos como les dice Encarnación, pues todos los demás estaban desnudos, pura cháchara de acta de comisaría y de juzgado de paz, ahora bien, si la partida que cometió este atentado era de salteadores, no pudieron dejar de advertirlo los agredidos, que en realidad no quedó ninguno para contarlo, y viniendo tres o cuatro de éstos armados con sable y tercerola, y uno de ellos con lanza, o creyeron hacer resistencia, y entonces la habrían hecho, o no lo creyeron así, y entonces habrían huido, no se hubieran quedado esperando como si nada a que los otros lleguen o no lleguen algo hubieran hecho, y en cualquiera de los dos casos, cuando no hubiesen podido escapar, aparecerían muertos en desparramo, a bala o golpes de sable o lanzazos, y no degollados juntos unos con otros, y dos de ellos amarrados, ¿cómo pues habrá sido posible ejecutar el suceso según el modo cómo se presenta?, tienen que haber estado tranquilos de que alguien los moleste seguros que no iban a molestarlos, se presentó la partida agresora, no con la apariencia de salteadora, sino de una partida militar de la provincia, cínicos los mozos disfrazados para que los otros confundan a los salteadores con milicias regulares y para ir disfrazados de milicos alguien les prestó los uniformes, intimó alto a la galera, y toda la gente, respetando la intimación, porque la creyó de un jefe militar autorizado para hacerla, proveniente del gobernador cordobés o del santiagueño si estuvieron en montes fronterizos, obedeció, acto continuo rodearían a todos, les intimarían que se apeasen, que depusieran las armas que traían, con la mayor tranquilidad de los verdugos que se toman todo el tiempo, que diesen tantos pasos al frente, y a todo obedecerían los intimados por la creencia en que estaban, seguros y desarmados en manos de milicianos y encima federales, los tienen que haber dejado alejar juntos a la distancia del coche, llevando con ellos al Doctor Ortiz, y dejando sólo al señor Quiroga, allí amarrarían a todos los peones, postillones y sirvientes para degollarlos, y efectivamente los degollaron amarrados, asesinando a bala al Doctor Ortiz y al señor Quiroga, quien, sin duda, por un esfuerzo de valor en su defensa disparó el tiro de pistola del bolsillo, de que habla la diligencia de reconocimiento de la galera que se registra en la página correspondiente de las actas, que los degollados lo fueron estando amarrados como corresponde a un grupo de bandidos y cobardes la combinación más común en las peleas de unitarios y federales, se colige por los dos que se han encontrado en esta forma, y porque de no ser así habrían recibido otras heridas a consecuencia de la resistencia que naturalmente debían hacer, se habrían encontrado rastros de rasguños de trompadas moretones de otros golpes, horrorizados con el amago de la degollación, el dejar dos de ellos amarrados y vestidos, y también la carabina nueva de que hace relación el Sargento Figueroa en su declaración, debió ser por la prisa con que andarían para cargar hasta con los andrajos de los peones, y por supuesto también con el más mínimo papel, y el baúl deschapado sería probablemente el que guardaría el dinero y alhajas de valor, que tal vez por su mucho peso no podría acomodarse en carga, y acaso les debe haber convenido repartirse sin demora su contenido, que fue parte de la paga concertada cuando planearon todo con Cabanillas o Santos, terrible suceso los llamó el general, por su carácter el más funesto e ignominioso al país, o los brutos estos de los asesinos son tan brutos que lograron borrar todos los rastros o los que investigan son más brutos e inútiles.

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