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Thursday, October 18, 2012

Tetas rima retretas.

Eso tiene ella las tetas más perfectas de la tierra, ni grandes ni chicas simplemente firmes de pezones redondos rosados rebosantes que quedan igual después que caen los ceñidores, vestidos sin ropas en pelotas a medio vestir tironeando los calzones aflojando las fajas con sostenes sin sostenes por sus grupas por sus perniles tironeando las ropas de la dama o las propias mientras lo hace el general se vuelve loco con la Sotomayor, peor que en las peores batallas se enardece se vuelve terco y obstinado desesperado como si su mujer María de los Dolores Correas lo tuviera en abstinencia permanente como que esta meretriz de la Brizuela lo consiente en todo lo que adivina que al general le viene y entonces aunque haya estado moribundo decaído triste con cargo de conciencia abatido es como que resucita como resucita en cada batalla soldado del alma y de espíritu, y no será linda y en algunas partes será más peluda de lo que le gusta a él cuando recuenta risueño y solitario sus aventuras pero todo se le acaba cuando entra en trances por los trances de ella que se vuelve más loca que él y le pide como si el otro pudiera darle hasta el infinito gata que maúlla y se queja cuando se la pone y se la saca, cuando vienen los francos en las interrupciones de los cientos de batallas y combates donde anda viendo de no capitular con la montonera de no aflojarle a esos maulas el general aprovecha para cortejar a sus mujeres y más que a todas ahora por allá por la campaña salteña por esos montes donde viven los patrones con fincas importantes de viñedos y caña de azúcar, esa misma mujer la Solana que lo conoce al dedillo, cuando vienen los francos las treguas como ahora que escapa por la quebrada por Purmamarca al general le gusta entretenerse como ahora con los misachicos de los indios que a su manera le entienden las explicaciones a los frailes y paganos como son van con sus imágenes por toda la quebrada en las fiestas vestidos con sus ponchos de colores, mezclando como mezcla el general a sus mujeres ellos andan mezclando sus creencias con las creencias de los curacas que le cuentan del nazareno y entonces además de andar rezando andan de festejo en festejo, vestidos con ponchos o mantillas como los rojos de los defensores de la federación que lo persiguen armado como él con fusiles pero además con malas tercerolas que se rompen con las explosiones, le gustan las quermeses las retretas cuando anda por la aldea, las ferias que se arman las celebraciones con aloja y aguardientes, porque esa Solana lo conoce al dedillo y entonces cuando está solos ella va punto por punto tocando ahí donde al general lo desarman los tactos de sus manos y sus muslos, ahí donde se desvanece muere y resucita como en Famaillá donde los chismosos anduvieron diciendo de su muerte allá donde media docena de sus leales milicianos veteranos soldados porteños que no lo dejan ni a sol ni a sombra lo escamotearon del entrevero por picadas desconocidas y lo salvaron de la muerte como esas muertes o más que muertes los desvanecimientos cuando está con su morocha que lo conoce tanto que lo enciende cuando está encendido nomás o después que acaban y le saca fuerzas de donde vengan.

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