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Friday, October 19, 2012

Cuernos rima riojanos.

Como si fuera un huracán que ha pasado que afecta a las mujeres especialmente y directamente a los varones de esas mujeres indirectamente a los otros varones todos le temen porque es incorregible con todas las cuestiones de las polleras y las infidelidades de ellas y los cuernos de ellos, casi en las laderas de la imponente cordillera por donde anduvo en otras épocas un poco más al sur el general de ahora con su general de entonces granadero de primera línea con poco más de quince años, bordeando cerros serranías y bañados, parte del camino real al alto perú lugar de descanso de las partidas predios de guerras feudos sin dueños de alardes de guerras de guerrillas de comercio de carretas y bestias, en sus pasos por chilecito anduvo con ellos como anduvieron por calles marcadas por quebradas que esconden fachadas encerradas por tapias que esconden casas y fincas que esconden varones paisanos y bestias que esconden preferencias, tensiones, desalientos, pasiones, enfrentamientos y entreveros en campos cerrados en sus perímetros con alambre y tranqueras con crucetas de acceso, las guerras y las agarradas no amainan los infortunios tampoco, como él confundidos los unitarios más abatidos que enérgicos van con él al paso o al trote corto enredados con los arbustos por los robustos y rugosos pimientos, pimientos coloridos picantes como los federales, que es como que están peleando por la madre con las bestias pisando los terebintos y los aguaribay, pasando por islas de pinos y deltas llenos de palmeras que brindan sombras cuando quedan extenuados; escapando de las montoneras armándose nuevamente regulando la miseria, la sed y el hambre con el estandarte negro de la muerte encima de la cabeza, el general no le teme y menos rodeados de bellas musas dispuestas, va con ellos que anduvieron por los algarrobos, Lamadrid de regreso a Tucumán, Videla que se vuelve para Cuyo y el general enfilando a Catamarca primero y a La Rioja después, el rejuntao es un ejército con sus correntinos de siempre, los vencidos de Sancala y los llanistos del Chacho, incorporados a su causa que fue la causa de todos o de la mitad de todos al menos en sus días como gobernador en la aldea, Tomás Brizuela se une al general en esta villa que pasan que pasaron con otro rejuntado de hombres corajudos empecinados fantasmas con el último aliento a cuyo frente estuvo el capitán boliviano Urdinimea que además dejó a una linda chileciteña cautivo antes el capitán boliviano uniéndose en matrimonio al poco tiempo y con la dicha breve sin embargo porque la flamante esposa corresponde a la pasión que también había hecho nacer el corazón del general, Urdinimea solo y con las insignias de su mando va también andando por el camino por otros caminos, la infidelidad puso fin a su honor, su despechada actitud puso fin a sus días, como le pasó a Brizuela retirada hacia Catamarca levándose como única conquista, la funesta viuda que cayera en sus brazos, como se las lleva o se las habrá llevado otras veces a la Teodolinda Carvajal o a la Solana Sotomayor, hembras calentonas y obedientes.

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