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Wednesday, October 24, 2012
Holganzas rima venganzas.
Holganzas rima venganzas.
Al general le baja un escalofrío cada instante en que piensa en la soldadera que se le unió en los campos de castañares ella le da todo lo que él le pide menos la razón cuando fue lo de su hermano, entonces se le ocurre que está con él por otros motivos que acompañarlo en la cama cuando él se lo pide, cada vez que lo hacen cada vez que él lo hace como lo hace ella y él y bien porque lo deja que arranque y le toque los pechos y le coloque una de sus rústicas manos justo ahí donde ella se estremece y gime, y el empuja loco como si estuviera en Pichincha son así sus fiebres y sus pasiones solo se encienden en los campos de batalla o con una linda hembra como ahora cuando está huyendo de sus perseguidores en malhora, él se queda pensando si después de toda esa secuela de amores de copulaciones ella estará prendada con él como para olvidar que fusiló al hermano de lo que ella no le dice nada, como si fuera un niño se acuerda se olvida todo en tiempos breves mientras la toca o la penetra o la deja que ella haga las cosas que siente que son muchas y cochinas para comadres chismosas, al general le bajan las sensaciones mientras deshoja margaritas invisibles imaginadas preguntado sobre amores y desamores mientras la toca y la otra va pasando de los estremecimientos a los gemidos y de los gemido a los suspiros profundos hasta que termina con ella, juntos, eso es lo que ha prendado al general eso es la parte más linda del escalofrío que le baja, al general le baja un escalofrío distinto a los que tuvo con la Solanas o la Teodolinda, con Balmasita, con Dalmasita, Damasita, Dalmatita quien sabrá bien el nombre de esta niña que lo vuelve loco, sabe que no puede andarse de perezas porque Oribe le pisa los talones, le gusta estar con ella, rubia que peina sus largos cabellos en dos bandas a los lados del rostro, y hay ratos que siente la parte fea del escalofrío, quizás esta niña tan predispuesta lo odia esta niña de ojos celestes y largas pestañas negras, con labios carnosos y un cuello que el general recorre con roces y besos, esa niña que conoció el general cuando fue el fusilamiento de su hermano Mariano Fortunato Boedo acusado de ser espía rosista, la conoció pidiendo clemencia que le fue negada, al general le baja un escalofrío cada instante en que piensa en la soldadera que se le unió en los campos de castañares, ella le da todo lo que él le pide se enamora del general y él es enamoradizo y afecto a las aventuras amorosas, también de ella, ella cuida a los soldados heridos y vela, vestida de soldado, ante la tienda del comandante su descanso, él también le da todo lo que ella pide menos la clemencia para el rebelde montonero.

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