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Thursday, October 25, 2012

Fuegos rima ruegos.

El general se acuerda muy bien de la primera vez que la vio porque lo deslumbró, aunque el general es de fácil deslumbre a él lo deslumbran las hembras y más si son hembras en celo de quince para arriba o que pesen más de cincuenta quilos, igual se siente en los entreveros donde en el cuerpo a cuerpo se le va la vida la de los otros la propia vida, las recuerda a todas a la María de los Dolores a la Teodolinda a la Solana Sotomayor y a todas las que no conocieron los chismosos de sus custodios que no las habrán registrado porque se descuidaron o se quedaron dormidos en las guardias, lo alucinó lo prendó pero no tenía otra que hacer lo que hizo que es dar una nueva orden de fusilar a alguien, una orden parecida a la que viene dando todos estos años desde que dio la primera con ese general de la federación y por la cual la mayoría de sus compañeros del ejército y de la logia le dieron la espalda, una parecida a una media docena de veces cuando la vida de alguien recayó en su criterio, en sus propias manos lejos de los campos de batalla por lo menos de los campos de batallas que se despliegan en los montes en las selvas brasileñas cuando fue el momento cerca del trópico cuando lo fue, por lo menos en esos campos diferentes a los campos donde las batallas y los combates se parecen más a las tertulias a los chismes de las lloronas que llevan y traen cuentos y consignas cizañas salvoconductos y ellas entronizan gobernantes y los defenestran con las lenguas y los venenos que destilan, en la soledad de sus guaridas temporarias estuviera donde estuviera después por oriente y occidente, en la aldea o en medio de campañas de las batallas o de los combates en una guerra que a pesar de los años que pasan no termina de acabarse, el general se acuerda muy bien de ese día porque no tuvo que decir ni la boca es mía sus asistentes lo interpreta cuando parpadea y les levanta el índice ya les está indicando y los otros proceden como procedieron ese día y, como si fueran dioses del Olimpo, interrumpieron la vida del compatriota Mariano Boedo que ofició de espía del restaurador lo que al general le provoca náuseas y se trastorna, el general se acuerda muy bien que la vio a Damasita desesperada elevando ruegos y oraciones buscando su clemencia, y se acuerda muy bien que lo estuvo persiguiendo unos días porque debe haber sabido bien esa dama contenida lo que le interesa a él de lo que ella tiene entre las piernas hasta de eso se acuerda de las dos o tres arrinconadas que les hizo y ella respondió porque el otro será su hermano pero ella tiene sus necesidades fisiológicas y sus pensamientos impúdicos, el general se acuerda muy bien de la primera vez que la vio en el medio de fuegos cruzados de partidas desmembradas rondando la capital salteña buscándolo a él por orden del malvado de Oribe cobarde de mierda que le juega con el numero al general que está desbastado.

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