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Monday, September 03, 2012
Parte rima parte y oficio.
El escribano certifica lo que el administrador decide y paga el contador de los correos pero los oficios las notas y los partes quedan en mano de paisanos comedidos corajudos y remolones que van de posta en posta desde cualquier lado para llevar y traer papeles y escrituras por todos los territorios, ellos se juntan en la noches alrededor de los fogones en las postas y se van contando las historias las propias y la ajenas que sin ninguna duda van adivinando detrás de esas misivas cerradas y lacradas que ellos llevan y traen, de gestas heroicas y no tan heroicas en jornadas mejores o peores sin comidas armas o municiones, como ahora nomás al mocete del Alfonso le ha tocado ir al galope en el tramo final hasta la aldea para dejar los talegos que cargan las mulas que se empacan con partes oficios y otros escritos más personales, ayer a las dos de la tarde, cargó el enemigo, en número de seiscientos hombres, con tanta furia sobre mi retaguardia, que se mezcló con ella y llegó al frente de mi posición al sud del Río de las Piedras casi a un tiempo; en consecuencia, hice lugar la artillería que se hallaba al mando del barón de Holmberg y mandé que, por el costado derecho, saliesen Don Carlos Forest, capitán del N° 1, con la parte de la División de Cazadores que tengo a su cargo; Don Miguel Aráoz, comandante 2° del N° 6, por el costado izquierdo con cien hombres de Pardos y Morenos, y la Caballería, al mando del Mayor General D. Eustoquio Díaz Vélez, con su segundo, el Teniente Coronel D. Juan Ramón Balcarce, por el centro; avanzaron todos con intrepidez, Jefes, Oficiales y Tropa, y la victoria coronó sus nobles y generosos esfuerzos poniendo en fuga vergonzosa al enemigo, quien dejó en el campo de batalla dos oficiales y cincuenta y ocho soldados muertos, y ciento cincuenta fusiles y cuarenta soldados que se hicieron prisioneros, no habiendo tenido, de nuestra parte más que seis heridos, entre los cuales el digno Don Miguel Aráoz, y muertos gloriosamente el Capitán Don Manuel Mendoza, un sargento de Húsares y un soldado, oficio, las armas de la Patria han logrado, ayer tarde, una victoria completa: 150 armas han caído en nuestro poder, 40 prisioneros, y han muerto 60 (de los enemigos), que han abandonado el campo con la fuga más vergonzosa, no habiendo de nuestra parte más que 3 muertos y 6 heridos, hágalo V.S. saber por bando a los pueblos de su jurisdicción, convocándolos igualmente a dar gracias al Todopoderoso, con misa solemne y Tedeum, disponiendo se anuncien tan plausibles noticias con repique general de campanas, parte, el benemérito capitán D. Cornelio Zelaya me da parte con fecha 30 del pasado, de haber rendido en el Rio de las Piedras una partida enemiga de 38 hombres al mando del alférez D. José Domingo Vidart, después de cerca de una hora de fuego, en que tuvo 5 heridos, y los contrarios 8, y apoderándose del expresado alférez, un sargento, y nueve soldados con 18 fusiles, 6 rifles, 2 pistolas, 3 trabucos, y 3 machetes, son muy constantes los servicios de este digno oficial desde que subió al Perú, y desde que tengo el mando de este exército, soy testigo de su aplicación, zelo, constancia, y valor, y le hallo acreedor á que V. E. lo premie y distinga como corresponde, para que en algún modo vea la compensación de sus continuadas, y arriesgadas fatigas, y tenga un testimonio de que ellas son de su superior aprobación, Dios guarde á V. E. muchos años. Tucumán 5 de octubre de 1812, Exmo. Sr.Manuel Belgrano, Exmo. Superior Gobierno de las provincias unidas del Rio de la Plata, en la guerra vale todo desde loros que con su vuelos distraen, una nube de langostas o las pedradas.

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