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Tuesday, July 03, 2012

sentimientos rima resentimiento

Sentimientos resentimientos. Con sentimiento lagrimea cuando recuerda muy a la distancia esos lejanos días felices en Huemes en el obispado de Santander la tierra de su padre cuando jugueteaba en las calles en la calle sin preocupaciones antes de los tiempos de apremios, recuerdos indelebles como imborrables son los otros, que más que unos los otros son resentimientos, son broncas calladas por injusticias que pegan cerca de los abolengos de las preparaciones de cualquiera, esos por los que nunca olvida nunca se olvida ni nunca se olvidará de los cuatro meses que se pasó en las pocilgas esas que los gobernadores utilizan como cárceles, esos inmundos cuchitriles nauseabundos y apestados de ratas sucias también, donde lo tuvieron cargado con grillos como el peor de los delincuentes piratas, épocas de guerras estruendosas pero también guerras silenciosas en ese monte que se ve ahora desde el mar en lo que fue el fuerte de San Felipe y Santiago, adonde aparece el sol antes que en el río de la plata, de todos esos entonces hábiles desmanteladores de los mínimos intentos de emancipaciones de quienes no saben ni lo que la palabra significa, esos que sospechan de todo y de todos, que ni saben emanciparse de quién emanciparse para qué menos lo que significa emanciparse por declaraciones lo que en la práctica es dividir los porotos del comercio, nunca olvida cuando lo cazaron por puras sospechas que fueran, de un espía como el amigo ocasional intencionado mal intencionado que tuvo, el gringo Taber que ese sí estuvo en tareas de espionaje para los realistas así que iba y volvía por el delta de la banda oriental en el río Paraná, donde él puso esa artillería en la que Belgrano enarbolo esa enseña que anda utilizando diciendo que es la bandera de la aldea, mirando y haciendo funcionar la lengua como la peor de las serpientes de los encantadores, armando cantos de sirenas con la información a la medida de cada uno de los interlocutores o de los que pagan por el tráfico de información y todo lo que con ella se trafica, nunca olvida esas jornadas, don Ángel Monasterio, no olvida esos cuatro meses mientras supervisa los trabajos de montaje de los hornos modernos que se compraron en algún puerto del Mediterráneo en el galpón que le entregaron en el predio donde estuvo la iglesia de la residencia y la fundición del mortero de bronce de doce pulgadas cónico de tiro curvo, para hartarlos a los enemigos con bombas huecas rellenas de pólvora, vigila su cocina el comandante mayor de artilleros con su amigo y ayudante don Esteban de Luca y Patrón.

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