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Wednesday, July 04, 2012
renegadas rima relegadas
Renegadas rima relegadas.
Refucilos en los cielos, luces que penetran en las nubes bajas, fuegos de todos colores que aparecen con baterías que estallan en plenos combates o en las pruebas que él mismo lleva adelante en el campo a cielo abierto, él se imagina los frentes de batalla porque hace una cosa o hace la otra, ya lleva un par de años con el encargo de la fabricación de armamento para el milicia de la aldea y sigue maldiciendo no andar en los lugares donde se da pelea, allá donde anduvo algún tiempo cerca del río donde de paso pesca, el coronel Monasterio de la artillería del ejército que se va armando y armando a los hombres de a poco con los recursos que le va dando la junta, a veces dinero en monedas de plata a veces material que le envían en carretas, anda por los pasillos de los galpones donde funde y refunde colando el hierro trabajando con el cobre y el bronce, calculando aleaciones temperaturas resistencias haciendo números como puede para que todo le salga como quiere, refunfuñando y descontento, es que no le gusta que se metan con sus trabajos menos oficiales que él considera extranjeros aunque lleve poco tiempo caminando por las inmediaciones de estas laderas, le han puesto un coronel un tal Kaillitz que no conoce, barón Holmberg, para montar en batería los cañones que hizo para pertrechar las fuerzas del General Rondeau, esos cañones terminados con sus esmeros y desvelos el boca negra que negra y profunda es la boca de su morteros y Manduré con el nombre del pescado que pesca y se come, como si él no supiera montarlos como si no fueran como hijos suyos que los fabrica, no le gusta porque los correos que van y vienen le cuentan que el boca negra reventó en unos cuantos disparos no como el otro que voló en mil pedazos por el aire pero después de trescientos disparos, el coronel reniega, unos gustos relegan otros gustos.

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