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Friday, March 23, 2012

abalorios

Abalorios. Uno dos tres cuenta y juega con el rosario de piedra y de mármol de diferentes tamaños que arma desde que están acuartelados, Mariano Carmen estuvo cerca de sus compañeros cuando fue la descarga sobre el lugar donde ellos emplazaron los obuses para tratar de amedrentar nada menos que al coronel Rondeau o mejor a algunos de sus hombres, cien hombres doscientos hombres la verdad que parecen muchos teniendo en cuenta el efecto de sus armas de fuego soldados invisibles balas visibles contó, él también logró esquivar la balacera porque se metió en el boliche de monsieur Ramón seguro que los insurrectos mandados por los traicioneros del cabildo voltearían cualquier cosa menos ese sacrosanto lugar donde día por medio se empachan con copiosas ollas podridas preparadas con la receta que el francés, rápido como es, logró arrebatarles a algunas comadres distraídas y querendonas que con tal que él les hiciera algunos mimos son capaces de entregarles todos sus secretos soñando con entregar justo lo que él no les pide, una vez una de por vez cuenta Mariano porque le encanta jugar con las cuentas desde que el sargento Colares le enseñó cómo se hace, sirve también para contar el ganado, como si fuera el mismo diablo en el infierno y entonando canciones de su tierra el cocinero mete combinaciones perfectas de carne verduras y legumbres frescas que magistralmente logra en ollas para atender por día por lo menos medio centenar de parroquianos que son sus clientes fijos, a los otros los atiende con colaciones menores salvo que le hagan pedidos o se anotan avisando que vendrán en grupo, Mariano Carmen lo conoce bien y los conoce bien porque apenas unos años atrás él lo ayudaba al viejo francés que le pagaba con la comida y lo salvó del hambre y por eso de las enfermedades, él se metió ahí durante la descarga y se quedó tomando unos aguardientes con el monsieur que se puso contento de verlo, contentos se comenzaron a poner también los dos con los tragos, ajenos al despelote de afuera porque en la aldea todos están acostumbrados a estos despelotes que se arman por cuestiones de la política que son ene el fondo cuestiones de dinero, el francés lo sabe más que ellos patricios atacados, porque cuando se emborrachan largan todas las verdades, y a él le dijeron que lo de la trenzas fue un pretexto para correrlo a Saavedra y cargarlos a los del interior que además son unos pelotudos.

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