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Thursday, February 09, 2012

juegos de niños

Juegos de niños. Ninguno quiere ser menos como niños encaprichados por tener más por ser el mejor ninguno se quiere quedar atrás, Domingo Acosta les pelea a los otros que le pelean a él y pelean entre ellos esperando a los otros que dicen que los vendrán a pelear, pero en serio no en broma como pelean ellos peleas de amigos de compañeros haciendo guardia, de patricios, de orilleros como lo son como niños antes que grandes niños que tiemblan grandes que se aguantan batallas, en broma por supuesto porque la verdadera pelea es con los otros esos que les mandaron a decir que depongan las armas y las actitudes que la subordinación es virtud principal de soldados, esos señoritos que estarán en estas horas cenando con bellas mujeres sentadas a las mismas mesas, con ellos no hay juegos hay una diferencia a lo mejor es una contienda porque los que vienen de allá de donde están dicen que están muy enojados, como el negociador de Rivadavia que es amigo de los ingleses a lo mejor cena con algunos de ellos y después se mete en las conversaciones de ellos de los otros patriotas de los otros ciudadanos de la aldea, como si fuera un revolucionario de la primera hora, al otro día anda como si nada de secretario de la junta, la noche del cuatro ya se cierra en un cielo encapotado y ellos siguen allí sin noticias de los otros de los que mandaron representantes capitulares a la mañana durante la tarde, recién cuando el gallo del gallinero del cuartel de las temporalidades cacareó por última vez, un poquito antes que todo entrara en silencio, a ofrecer, a ellos que son unos niños grandes caprichosos y juguetones de todo lo que ellos saben son todas mentiras, la noche ya se cierra en un cielo sin estrellas y ellos allí al pié de los cañones midiendo fuerzas peleando por quién es más laborioso de todos, él da y tema y anda asegurando que hace las mejores boleadoras y las mejores picanas de carretas de toda la aldea, presume resume en medio de la tensión y los miedos que los embargan porque están solos, en la noche que se cierra que transcurre que no es de ellos que es más de los fantasmas que saldrán enseguida apenas ellos entornen sus ojos de estar cansados nomás, venir a parar acá después de haber sido voluntario de una milicia de voluntarios de cientos de tipos iguales que ni supieron qué fue lo que defendieron, el mejor artesano de la aldea y sus alrededores pero que no solamente con eso se ha estado ganando la vida antes de alistarse con los patricios para llegar a tener rancho propio que es con lo que sueña, sino también porque hay unas peinetas de madera que le salen, por lo menos en otros tiempos le salían perfectas por la que los buscan tanto las damas de bien como también las meretrices que andan por los teatros, unos partidores que ellas todavía usan para separar sus largar cabelleras, Domingo les pelea y los otros le siguen el juego Manuel el del puerto para no quedarse atrás les dice que antes él vivía no solamente del trabajo que pueden hacer sus manos sino también del trabajo que pasa por su lomo porque acarreando es como ninguno y nunca le falta trabajo si no fue por aquí en el centro al menos en los lugares donde se descargan las carretas o donde hay que ayudar a mayordomos y otros sirvientes para transportar los baúles de los patrones de un lado para otro a mano o en los vehículos que rentan y que con eso igual ganaba unos pesos fuertes no como los veinte que les dan en el cuartel pero con eso se mantuvo mucho tiempo, los otros dos bien lo saben que peones como Juan no sobran por eso él no se queda atrás y les recuerda a los otros de su viejo oficio de ayudante de herrero ayudando a fundir y trabajar los metales para herraduras y espuelas, la noche está más que cerrada las bocacalles desiertas como las mismas calles, en algún rincón cercano un perro aúlla como aullarían ellos si no fueran del regimiento que son.

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