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Monday, February 06, 2012
delirios
Delirios.
Ya es el mediodía del día cuatro de diciembre, habla solo se escucha no le importa lo escucha su compañero al sargento el sol quema hasta en la sombra y de a ratos una brisa que aparece desde el este del lado del río permite aspirar aire unos segundos para seguir aguantando estas increíbles tensiones, y nada cambia ellos han venido a hacer la guardia en esta barricada porque eso es lo que acordaron con los otros y ahí se quedarán hasta que acuerden otra cosa, ya no hay órdenes de oficiales mayores están ellos algunos cabos y los soldados que quedan y ya aparecieron los primeros los primeros esbirros con ofrecimientos indignos, ya se fueron volvieron con el mensaje que ellos se las aguantan como se las aguantaron siempre a las adversidades, se fueron los otros oficiales lo oficiales de rango ellos mismos se lo pidieron para que no les armen concejos de guerra, ya no hay organización que valga para el centenar de patricios que resisten Acosta le dice al negro Colares que lo que hacen los del cabildo es provocarlos todo el tiempo están molestos con los movimientos de los orilleros y los regidores y alcaldes y se desquitan con ellos por eso lo echaron a Don Cornelio que para ellos es importante como ellos mismos son importantes para la gente pero parece que esto a esos señoritos vestido con levitas no les importa, no es el pelo largo lo que les importa y si lo trenzamos como las paisanas porque estos son nuestros blasones de guerra ellos lo saben, lo que les importa es demostrar que no tenemos ni siquiera la libertad de elegir cómo nos vemos cómo nos vestimos, lo que les importa es demostrar que como nos pagan con dinero que es de la real audiencia debemos entender la libertad y las independencias como las entienden ellos que andan de confabulaciones en confabulaciones, entran en una salen de otra y de capitulaciones en capitulaciones, cobardes que olvidaron los días aciagos de hace cinco años cuando fueron los que más voluntades juntaron cuando Liniers convocaba para la defensa de la ciudad por lugar de nacimiento, delirios del veterano que todavía se acuerda le dice a Juan que se aprendió de memoria aquello que entonces repitieron hasta el cansancio, eso que habrá escrito alguno de estos señores del cabildo en una noche de embriagado con licores caros, señores que encima ni siquiera son porteños como es el caso de Blai Parera un compositor gallego escribiendo canciones patrias delira el sargento perdiendo la compostura en la que el otro se mira, eso que decía y que en algún lado debe haber quedado escrito que uno de los deberes más sagrados del hombre es la defensa de la patria que lo alimenta, y los habitantes de la aldea han dado siempre las más relevantes pruebas que conocen y saben cumplir con exactitud esta preciosa obligación deben concurrir a la Real Fortaleza los días que se digan para arreglar los batallones y compañías, nombrar los comandantes y los segundos los capitanes y sus tenientes a voluntades de los mismos cuerpos, y ahora que se sienten seguros de nuevo se hacen los dueños de la aldea, la verdad es que quieren quedarse con todos para responderle a los patrones que tienen los del cabildo a los españoles y el secretario a los ingleses.

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