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Sunday, January 08, 2012

arde la ciudad

Arde la ciudad. Definitivamente no puede, definitivamente no debe, a un ministro no le tiene que gustar el rock, no le tiene que gustar el rock ni el tango ni la zamba ni la balada que son la parte más fuerte de la música de por acá, definitivamente no tiene que gustarle ni el rock ni ninguna otra melodía el ministro es un hombre público y no puede andar jugando con su investidura ni nada que se le parezca a las cosas superfluas de mortales superfluos, definitivamente y no solamente no le tiene que gustar sino que además no tiene derecho a expresarse esas son las reglas de juego de la formalidad nuestra de cada día aunque se trate de una formalidad llena de informalidades el ministro no puede andar exponiéndose y exponiendo sus honorabilidad con entretenimientos como es el rock del populacho menos con los de la banda esa de los que cantan tu equipo volvió a ganar, habrase visto será que el equipo del tipo volvió a ganar que es como una redundancia porque el ministro es un ganador nato o neto él ministro no necesita andar mostrándose con melenudos ni tatuados por mucho que sean del pueblo, el ministro está para tomar las decisiones importantes las que determinan el rumbo de la economía nacional en línea con todas las economías del mundo, esos mismos que en otra parte de una canción dicen te prendieron mil bengalas hoy, como si se olvidaran de las bengalas de Cromañón y de todas las bengalas importantes en este lugar que está en incendio permanente y donde se están prendiendo bengalas desde que esa ciudad no era más que un fuerte de sucios y matreros perdidos en la inmensidad de las laderas a expensas de indios que renegaban de todo, la banda grita tu nombre y ves, como la popular se va a caer pero tu estrella no está más se la llevó la mañana, como la estrella del ministro si le sigue gustando lo que le gusta el rock y la guitara con esos colores y las motos sofisticadas esas por las que los dueños por decisión del ministro pagarán más impuestos como pagarán más impuestos los que andan en embarcaciones y autos sofisticados igual que esos importantes a los que como el ministro no les puede no les debe no les tiene que gustar el rock ni nada los ministros no son para que les ande gustando algo, el ministro no tiene que ignorar la protocolización de su vida para eso son justamente los protocolos, ese es el costo que se paga por los beneficios de ser ministro que deben ser varios pero no andar diciendo por ahí que le gusta el rock y mostrándose con chaqueta blanca y camera de cuero como si fuera la reencarnación de Papo, arde la ciudad, llueve en tu mirada gris, no es gris la mirada del ministro ni es negra ni es blanca es la de un rockero, la gente festeja y vuelve a reír, pero este carnaval, que hoy no te deja dormir, mires donde mires ella está ahí, la vida siempre es así, te da y te quieta por nada aunque estés solo, o cantando con los muchachos de la mancha de Rolando, sin corazón ahora tenes que seguir la función y es una fiesta el bodegón donde se junta la hinchada, definitivamente al ministro no le puede gustar ni el rock ni esa canción ni ninguna canción que él está para hacer sonar la campanita en el senado en ese lugar donde están los representantes de nadie o los representantes de algunos ciudadanos que lo mismo no hacen nada, el ministro tiene que dedicarse a eso justamente a hacerlos laburar que para eso les paga el pueblo, arde la ciudad, llueve en tu mirada gris, la gente festeja y vuelve a reír, pero este carnaval, que hoy no te deja dormir, mires donde mires ella está ahí y es una fiesta el bodegón donde se junta la hinchada, arde la ciudad, llueve en tu mirada gris, y en la de cualquiera porque al ministro no le tiene que gustar el rock ni ninguna otra música solamente la gente festeja y vuelve a reír, pero este carnaval, que hoy no te deja dormir, mires donde mires ella está ahí y arde la ciudad, arden y llueven los ministros menos éste que prefiere la campera y no los trajes costosos que el ministro o los ministros se ponen llueve en tu mirada gris, la gente festeja y vuelve a reír, pero este carnaval, que hoy no te deja dormir, mires donde mires ella está ahí, la vida hermano donde caben los ministros de traje que puntillosamente destrozan una y otra vez esto que armaron algunos, cada vez que alguien los busca van y vienen del ministerio, y toman las decisiones equivocadas aunque el resultado de esas decisiones sea reventar a la gente, esos que roban o se enriquecen impunemente de la noche a la mañana, esos sí que son ministros no como este que con perfil bajo en los claustros y en los grupos de la flor y nata de los economistas encima le gusta el rock and roll.

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