Tensiones y distensiones.
Ella nunca pensó que el negro la
dejaría.
Por eso el primer mes anduvo
silenciosa y tiesa por todos los rincones de su casa y de las pocas calles que
recorría, cabeza gacha, caminando con las manos cruzadas atrás sujetando su
rosario de piedras negras y brillantes de fantasía barata y de feria, rezando
todos los días padrenuestros y ave marías.
Ella nunca pensó que el negro la
dejaría.
Por nadie ni aún por la más
hermosa.
Ella, solamente ella sabía lo que
le dio y le daba.
Pero el tipo cambió como debe
cambiar cualquier tipo cuando lo nombran secretario general de un sindicato
importante.
Pero el tipo se fue no con la más
hermosa sino con esa putita con buen culo y buenas tetas.
Por eso cuando comenzó el segundo
mes las ganas pudieron más que sus creencias y se puso a buscar marido nuevo,
de un día para otro se descontracturó, quebró los quiebres de todas sus
quebraduras y quebradas, buscó sus mejores pilchas y salió a propósito a
buscarse un nuevo compañero.
Ella nunca fue mujer para
quedarse a vestir santos.

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