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Thursday, December 15, 2011

afuera y adentro

Afuera y adentro. Hay que acostumbrase a ver adentro a los que antes deambulaban por afuera, a los que ates formaban parte del escenario de la calle donde hay desde amigos hasta enemigos, de leales hasta traicioneros, donde hay ricos y pobres y donde hay machos y hembras y también maricones de los tiempos que se vienen, hay que tener estómago aunque después se explique lo contrario en una clase de historia contando las andanzas del Cacho Peñalosa caudillo de los negros comiendo arrope y locro con el paisanaje, contando de él cabalgando como si fuera un súper héroe o el llanero solitario montado en su caballo corriendo por los senderos y las huellas abiertas en los montes de la rioja de Catamarca del mismo Chaco haciendo esta patria que tantos se toman el trabajo de ir destrozando lo que otros consiguieron con sangre y traiciones, hay que tener el estómago que él tenía pero que ella no lo dejaba para aguantarse a los negros abriendo la heladera y comiendo y eructando después de los almuerzos en la misma mesa donde elle y él se recogían con los cuatro críos en la ceremonia diaria de cada almuerzo, cuando ella le gritaba y le decía que no cuando él quería traer a otro amigo que no fueran el curita Martínez o el turco de la esperanza que caían todos los jueves al mediodía y de ahí se lo llevaban a tiembear en la sirio libanesa hasta las cinco de la tarde, hay que tener el estómago que él tenía y que a ella le cuesta pero lo tendrá para aguantarse a toda la gente desconocida pasear por los pasillos y los incones de la casa tocar todo, hay que aguantarse porque ese es el preámbulo de lo que después pasa afuera en épocas donde nadie se anima a ponerse en contra de los boludos de los milicos que gobiernan y entonces si se los recibe como a seres humanos ellos devuelven con lealtad esos gestos y después en la calle se ponen de propio lado y no les interesa si los milicos filman y se confeccionan las listas negras porque cuando se son muchos hasta los mismos militares sienten chucho chuchi, así que va aprendiendo despacito luchando con su cara que antes ponía cara de asco cuando lo trataba de convencer al pelotudo que ellos estaban mas allá de todo el negraje que ellos tenían otro nivel y que podían darse todos los gustos, hay que ir acostumbrándose a ver afuera a esos infelices mas cagados dando una mano diciendo hay que buscar al tordo siendo solidarios, mirarse un poco adentro y cambiar que siempre hay tiempo para cambiar en la vida.

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