Fácil y difícil.El tema de la guita con los negros es muy fácil se les dice cuánto se necesita para protegerlos y los tipos ponen lo que se les pide aunque sea una cagada porque ellos saben que como hormiguitas el esfuerzo de cada uno se va multiplicando hasta el infinito y primero se paga la cuota sindical y después viene la organización y se paga un seguro de sepelio que primero es para una persona y después para toda la familia, y después con un poquito más de plata se puede armar un plan de salud, y guardería para los más chiquitos y ferias y todo lo que ayude al trabajador y a su familia, cono los que es jodido el tema de la guita es con los jefes esos sí parece que tienen un cocodrilo en los bolsillos más tienen más lloran cuando tienen que darle algo a los trabajadores, que ropa de trabajo, que salas de urgencia, cascos, pagos de adicionales por riesgos sueldos anuales complementarios gratificaciones premios, coimas, ellos sí se quejan cada centavo que se les pelea mandan a sus esbirros cipayos lacayos a negociar, y en los tire y afloje recién acuerdan cuando se pudo dar en la tecla que se vayan con la sensación que perdieron menos de lo que habían calculado perder, el tema de la guita es fácil con los muchachos y muy difícil con los sirvientes de los otros muchachos esos muchachos que andan de camisa de hilo pantalones de poplin y mocasines cosidos a mano que al negro le encantan, justo al revés de cuando hay que negociar, Melitón, justo al revés, los negros se cruzan con algo y hay que armarse de paciencia para hacerlos entender porque dice no a todos cuestionan y piden todo se les da la mano y se agarran del codo indolentes que quieren laburar lo menos posible y tener todos los beneficios piden pelotudeces que hay que filtrar porque si los patrones se enteran van a poner el grito en el cielo aunque seguro que lo saben por los soplones que mandan a todos lados pero se hace bien los pelotudos hasta que alguien diga algo, en cambio con ellos es una pinturita tienen una caterva de lacayos y chupamedias que mandan a las reuniones y son tan pero tan lameculos que los tipos se pueden pasar noches enteras con un vaso de whisky en la mano estudiando cómo cagan a los trabajadores con los cortes de tarjetas y las indemnizaciones por accidente, es facilísimo y un lujo negociar con ellos en ambientes climatizados sin curiosos y con todo a mano, ver cómo se arrastran los jefes intermedios cuando están los dueños que son los que dan la última palabra, y cuando no tienen que poner guita porque a la guita la pone el gobierno hay que verlos se ponen como locos y dicen sí a todo, planes de viviendas hospitales escuelas caminos y pavimentación de calles, mientras la plata que se gaste no sea la de ellos negocian todo y cuando es de ellos negocian todo pero como novias esquivas que dicen no pero que de a poquito van aflojando hasta que quedan crucificadas.
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