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Saturday, October 29, 2011

vísperas y vigilias

Vísperas y vigilias.
Hay vísperas que son más largas que las vigilias, la del capo ha sido larga viene de varios días de interpretar teletipos mensajes que van y vienen en esos papeles perforados por minúsculos bracitos de acero inoxidable, la del subordinado ha sido corta por orden del mismo capo que le dijo que esté bien dormido, que no se ande desvelando porque el trabajo tiene que salir impecable que él no se preocupe por los detalles de los vehículos de los hombres armados de nada que para eso está él y hay otros subordinados, hay momentos cuando el corazón late porque uno está esperando lo que viene, malo o bueno, con la esperanza de un niño como si fuera verdaderamente la primera vez aunque uno sea ya viejo y haya pasado varias primeras veces y haya poco entusiasmo, la cercanía del capo a todo lo que hay que hacer fue más que la del subordinado que está convencido que su vigilia será más larga que la del capo porque no lo conoce, aunque no faltan los boludos que digan que la víspera es igual a la vigilia, lo mismo el corazón late más de lo acostumbrado porque malo o bueno lo que venga cambiará lo que después de eso venga aunque no cambie nada, las vísperas tienen eso del condimento de la alergia del estornudo de golpe de la tos que aparece en el medio, eso de la certeza de haber transpuesto una puerta que se abre después de todas las que uno pudo haber cerrado, cuando el corazón late más tiempo por el entusiasmo de lo que aún no se ha vivido que por el efecto de lo que ya fue entonces, las vísperas son más largas que las vigilias, pero hay vísperas que son más cortas que las vigilias, la del él mismo ahora en medio de la oscuridad de la noche de la oscuridad de la avenida de bambúes, ya está terminando el operativo doce de octubre y el capo lo sigue llamando a la radio que le instalaron en la camioneta, lo sigue llamando por ese aparato por el que hablan entrecortado pero que sirve para que uno se de cuenta de lo que pregunta y ordena el otro a él que es un subordinado al otro que igual que él es también subordinado y todos los subordinados pero el capo no puede decir nada porque él es subordinado al dueño del ingenio, cuando el corazón late al ritmo de la emoción que pasó mala o buena pero que nos mantiene arropados o desnudos solitarios pensando en lo que hicimos en lo que pudimos hacer en lo que hicimos porque no hicimos otras cosas que pudimos hacer, en lo que no hicimos o en lo que dejamos de hacer, pero hay vísperas y vigilias que colocan brasas encendidas en el pecho porque uno sabe que se está jugando parte o el total del pellejo propio, luces apagadas llantos misterios perros que ladran y cigarras cantado en cualquier lado, gritos de mujeres que lloran alaridos de tipos alertando amigos y parientes, con el paisaje de los cerro contra el cielo en el camino que se ve desde lejos el mismo camino que lleva a Yacuiba, que tanto lo que vendrá como lo que pase, revisado a la distancia de los días esos movimientos tienen que salir como fueron dadas las instrucciones por quien el solamente y dos o tres lo saben en todo el pueblo, hay vísperas que se confunden con las vigilias y uno vive como en estado de sopores que no se acaban aunque uno en el mismo momento esté soñando con una buena ducha que despeje y además con ropa limpia y cómoda con la cual uno se relaja, hay vísperas que son largas igual de largas que las vigilias.

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