Bailes y rondas.La señorita Demistrópulos no se pierde por nada el baile del nueve de julio en el sindicato de obreros y empleados, en ese salón majestuoso y en esa terraza con piso combado donde llegan aires de primera mano los días muy calurosos y en la que todos pasean para sacarse el chivo entre selecciones y selecciones de temas, bien ha calculado en los últimos tres años que en algún momento la orquesta de Ardú comienza con los pasodobles y ese, justamente ese, es su momento de gloria, le encantan los pasodobles tararearlos bailarlos vivirlos, impresionante momento cuando recorre la pista, casi un círculo perfecto de unos veinte metros de diámetro rodeado de mesas y sillas de madera en todo su perímetro, una embestida para adelante dos embestidas para atrás una vuelta entera sobre su propio eje meneando las caderas y luciéndose con su hermano Aristóteles, tipo al que le encanta mostrarse con ella para que las damas presentes puedan apreciar como haciéndose las distraídas de las mamás que las vigilan, dándose por enteradas de sus dotes varoniles que van del pelo en pecho a unas patillas como las de Ringo el de Los Beatles, la señorita Demistrópulos no se pierde para nada ese baile, le encanta bailar y mucho más desde que vio la película de Zorba, y salió del cine entusiasmada con la calidez del espíritu de sus compatriotas y esa sangre caliente que siempre los distinguió de los otros europeos, por lo menos eso es lo que le comenta su abuelo, el último griego de pura sangre en la familia que fue el que puso el boliche de reparto de vinos al por mayor y es el sustento de toda familia, la señorita Demistrópulos no se pierde por nada el baile del nueve de julio salvo por otro baile, como el que inició cuando vinieron a buscarla de la policía cuando salía para el otro porque venían de parte del doctor encanutado desde el día de la intervención militar cuando lo agarraron en su calidad de intendente del pueblo, su enamorado en serios problemas, para decirle que se lo llevaban a Gorriti y quería que ella lo supiera porque a lo mejor podía hacer algo porque era la profesora de la hija del mayor de las arenas que tenía que rendir unas equivalencias en la normal porque venía del colegio del huerto donde no le habían enseñado nada del Cid Campeador.
La señorita Demistrópulos tiene mucha ascendencia sobre mucha gente del pueblo, es de suaves maneras siempre está bien vestida es muy educada y además la profesora de literatura de tercero para adelante así que quien más quien menos, la conocen todos los que han comprobado la integridad de su rectitud pero también su gran capacidad para enseñar el Cid pero también el Martín Fierro y los escritos de Arcipreste de Hita, es estricta pero condescendiente y comprensiva, y esa ascendencia le ha servido para contar con un salvoconducto especial que le permite verlo al tordo una vez por día cuando se producen las rondas de cambio de guardia en el destacamento de la gendarmería, a las siete de la tarde en punto cuando los milicos se cambian para estar despejados porque no se puede estar dormido cuando se cuidan zurdos y renegados, él mayor de las arenas en funciones activas a cargo temporal de la intendencia del pueblo por disposición del capitán en jefe del distrito militar provincial dependiente del general en jefe del operativo independencia en el jardín de la república, le aflojó porque le paga para que la ayude a su hija con las equivalencias y además porque alguien le contó la historia increíble de esta pareja de dos que se quieren pero hasta ahí porque él está casado y le dijo que no piensa separarse y ella lo ha aceptado, la señorita Demistrópulos tiene mucha ascendencia y se da cuenta que él en uso de sus atribuciones de mayor y de intendente ha dado también la orden que los dejen solos y tranquilos por lo menos media hora de la que pasan juntos para que tengan algo de intimidad.
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