Méritos y obsecuencias.En muy pocas cosas de su vida fue inseguro y precisamente está seguro que en esta no, está seguro que él tiene una ventaja clarita sobre todos los chupamedias que se estarán ofreciendo para hacer todos los trabajos sucios que hay que hacer por la empresa, y está seguro de esa ventaja porque él mismo con sus propios ojos los ha visto ir a las misas del padre Keiner en la capilla de nuestra señora del rosario y pasarse horas en el confesionario de donde salen llorando para comulgar en menos de una hora aunque rezan antes y sigan rezando después todas las oraciones que tienen que rezar en penitencias, que el curita es un hijo de puta que les da penitencia por anticipado a los pecados que los hijos de puta van a cometer si es por la cantidad de padrenuestros o avemarías, él no tiene ese problema hace mucho que dejó de ir a las celebraciones si no es en los desfiles cuando recibe del ingeniero las ordenes directas, aunque se lleva bien con el alemán que siempre le viene a pedir cosas para la iglesia o para su casa que está pegada a la misma iglesia y él lo atiende bien porque más allá que es cura es un buen tipo, la ventaja que él tiene y que le ingeniero bien sabe es que él no tendrá problemas de remordimientos posteriores contriciones que tenga que hacer arrepentido de haber dejado sin trabajo familias enteras o, como la vez que recibió la orden de demoler todos los monumentos los monolitos las estatuas que los recuerden al general o a su señora esposa que los negros del sindicato veneran aunque ya pasaron como diez años que muriera, una indicación que cumplió en dos días porque los morochos se le ponían delante de los bustos y le decían que con eso no se metieran que eso era sagrado y él los enfrentaba y levantaba la voz y los brazos hasta que los negros más matones se amilanaban, y con un chasquido de dedos ordenaba a los de la cuadrilla a que comenzaran con el martillo hidráulico y de los otros martillos para hacer trizas esos torsos de piedra y de hierro que adornaban las dos plazoletas en el pueblo, antiguas donaciones de los intendentes en épocas de democracia.
El tipo tenía que hacer méritos más que chuparle las medias, al menos eso es lo que le quiso darle a entender aunque estaba agradecido que se había fijado en su hija Evita, porque la pendeja le venía sacando canas verdes desde que cumplió quince años y andaba prostituyéndose por todos lados, justamente hacía menos de un mes que la había rescatado de un hotel de mala muerte en la estación de trenes en la linda de uno de esos hoteles que como si fuera un rosario mugriento se pierden uno tras otro en la sombra de uno algarrobos de día y en las propias sombras en la noche, donde estaba prendida con los mozos y con los conserjes que la ofrecían a tipos mayores y paganinis por cien pesos moneda nacional veinte que quedaban en manos de esos vivos y ochenta que entraban a los bolsillos de la putita que además lo disfrutaba porque a ella le gusta que se la pongan por todos lados, una loquita la pendeja pero él la quería mucho era su única hija mujer y le hubiera dado todo pero ella se conformaba con eso que a él no le gustaba nada porque le encantaban las putas pero justamente no que su hija lo fuera, así que el tipo tenía que hacer méritos más que chuparle las medias, porque si se casaba seguro le permitiría que se llevase parte de su dote en dinero constante y sonante.
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