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Wednesday, September 14, 2011

cifrando descifrando

Cifrando descifrando.
Con el tiempo Cabrera había terminado aprendiendo cómo se cifraban los mensajes que debían entrar en un telegrama, se había convertido en un cifrador experto, eran años tiempos muertos para un tipo inquieto como él que no habrá tenido la primaria pero que con el esfuerzo y el trabajo hizo todo para que lo hicieran jefe desde hace poco, había terminado aprendiendo cómo un escrito que podía proceder de veinte o cuarenta renglones en hojas oficio podía o debía entrar en unas cuantas palabras que describieran todo claro para el que lo envía claro para el que lo recibe claro para cualquiera que pudiera leerlo a los efectos que fueran que son por lo general efectos legales, demandas millonarias indemnizaciones que hacen nuevos millonarios a los obreros o a los abogados que los atienden, todos líos o problemas que no le gustan él es un tipo tranquilo de rutinas tranquilas como la de todos los días de abrir a las ocho de la mañana cerrar al mediodía para dormir la siesta abrir de nuevo a la cuatro de la tarde y atender hasta las siete, por eso aun a regañadientes fue muy predispuesto con el abogaducho que vino de parte del colorado para preparar el texto de renuncia de los seiscientos obreros que debían irse porque la obra civil de la fábrica de papel se había terminado y ya no se los necesitaba, despedidos indemnizados convenientemente para la empresa pan para hoy hambre para mañana para los muchachos, lo atendió bajo protesta porque ellos eran del mismo palo y los de izquierda no andan echando gente como los patrones, al menos eso es lo que se dice en el par de libros que se van pasando de mano en mano que es donde está contenida la doctrina que defienden, al menos lo que él descifra del manifiesto comunista, aunque Cabrera se distendió un poco cuando el cuervo le dijo que en realidad todo estaba arreglado con la empresa y con los propios muchachos que a él los dueños de la fábrica le habían entregado un capital y le dejaron las negociaciones que él las fue haciendo tipo por tipo, que en realidad se trata del final de esas negociaciones, por eso él lo ayuda para hacer entrar en no más de veinticinco o treinta palabras por tipo porque sino será un dineral que le deberá al correo argentino por comisiones que justamente se calculan por cantidad de palabras, para hacer entrar en nomás de veinticinco o treinta palabras de las cuales dependiendo el nombre y el apellido la dirección legal y el numero de documento se llevan al menos diez, con el tiempo Cabrera había terminado aprendiendo cómo se cifraban los mensajes y entonces iba probando con lo que el otro le iba dictando, porque había otras diez o doce palabras que se iban con las menciones del convenio colectivo tal del artículo tal de las leyes laborales tales para asegurarse que después de eso no quedaban derechos pendientes ni de un lado ni del otro, eso no le fue diciendo bien el abogado.
Con el tiempo el santiagueño aprendió muy bien a descifrar textos que le traducen de las señales que salen de los teletipos, de esos aparatos que hacen tac tac tac todo el tiempo salvo cuando se los interrumpe con una llave o se los desconecta, de las lecturas que le hacen los empleados que tiene y que hicieron los cursillos para saber cómo deben leer esos interminables agujeritos en posiciones distintas cientos de posiciones distintas que marcan palabras números o números y palabras al mismo tiempo, impresas a fuerza de golpes de bracitos de metal en cintas angostas que escupe esa máquina como si fuera una máquina de escribir pero automática, leer mirando esos agujeritos o las ausencias de agujeritos, que las repeticiones y las no repeticiones y etcétera y etcétera, de todo lo que después a él le llevan en forma de palabras que deben pasar en última pero en última instancia por el tamiz de su criterio, aunque después queden archivados por diez años en miles de biblioratos de los cuales por entonces no se acordará nadie más que alguno de esos contadores que a veces hacen auditorias cuando hay que echar a uno o a unos cuantos capos, entonces habrá llegado el momento de pasarlos por las hogueras aunque nadie sabrá que él lo va registrando, todas esa historias cruzadas de favores de ricos y de pobres de condenas de codicias de maldades de un lado o del otro, en un cuaderno que guarda en su casa y les dejará a sus herederos, cada instrucción cifrada y descifrada por él, cada palabra que expresa los contrario o una semejanza solo él lo sabe, como que molienda es sinónimo de redada, como que cosecha significa despidos, o cada palabra en un tiempo, como que si dice cosecha fuera de la estación significa una cosa y cuando realmente es tiempo de cosecha habrá que leer atentamente y acordarse de las instrucciones que se dieron oportunamente con las palabras que se lleva el viento, además todos pasan, por él que es el jefe de personal de todas las fábricas de los dueños, le comenta el espía al colorado que se enferma porque son malas noticias que él debe llevar y los muchachos se ponen nerviosos y se la agarran con él.

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