Partida doble.
Cada vez que se pone nervioso comienza con las malditas partidas dobles que le gustan, y ahora no sabe muy bien dónde está y entonces está con los nervios de punta y sabe bien que a él y a los otros los sacaron a los empujones y los subieron a un camión, que anduvieron unas horas que los volvieron a empujar y que ahora están parados rodeados por otros a los que se escucha hablar, en algún lugar no sabe dónde con los pies sobre la tierra, cada vez que le pasa lo mismo comienza con aquello que cuando es activo es saldo deudor y que cuando es pasivo es saldo acreedor, igual que el capital que de todas maneras como los otros renglones del balance pueden tener saldos diferentes, si lo habrá repetido el profesor de quinto y sexto, cuando entra y es activo se debita cuando sale se acredita cuando sale y es pasivo se acredita cuando entra y es pasivo se debita, porque la contabilidad es para los avispados no cualquiera es perito mercantil y no a cualquier perito mercantil lo contratan en el almacén del turco Hanne donde trabaja para pagarse la carrera de contador en la que va como por un tubo, en ese almacén que tiene de todo en la calle Zuviría esquina Mitre por donde pasó mil veces en sus años en el colegio Belgrano, cuando el activo aumenta disminuye el propio activo aumenta el pasivo y aumenta el capital contable, cada vez que se pone nervioso los nervios no aflojan como si fuera una urticaria como si fuera una alergia el colorado empieza con todas estas boludeces que le gustan y que lo llevaron a cambiarse a la comercial número uno donde se recibió hace un año, cada vez que el pasivo disminuye el activo aumenta el propio pasivo y aumenta el capital contable, cada vez que se pone nervioso, y ahora es una de esas veces, ahora que por fin le sacaron las vendas sucias que le tapaban los ojos, y en la oscuridad y la nebulosa de esa madrugada calurosa distingue a algunos de sus compañeros y como siempre, debe ser como madrugada él se acuerda que cuando lo sacaron de la cárcel o donde estuvieran eran como las doce de la noche y ya pasaron unas horas, pasivos y asustados él y los otros como él vienen de estar hacinados en habitaciones esperando las averiguaciones de antecedentes, vienen de jodas pesadas de aprietes con picanas culatazos y trompadas sin derechos a réplica, de estar con esas docenas de prepotentes miliquitos que andan por todos lados pidiendo como menos deschabes, y cabos, y sargentos porque los de más rango apenas aparecen o aparecen de vez en cuando, ahí están rodeándolo a él y a los otros y el capitán malhumorado de siempre que comienza como con un discurso a decirle a él y a los otros qué miedo qué nervios, que ya no más les están devolviendo sus derechos constitucionales, ahí y ahora en palomitas dos kilómetros de cabeza de buey cinco kilómetros de la ciudad de Güemes, sus libertades sus emancipaciones le dice y les dice, pero también les dice que van a tener que pagar un pequeño precio, se ríe, carcajadas qué nervios a carcajadas qué miedo, le dice y les dice que habrán de correr porque los soldados van a practicar tiro al blanco no es para decir que con ellos pero que traten de no cruzarse, y si le dan a alguno habrá que lamentarse, y que hay mucha soledad para llorarse la vida igual que hubo ruidos toda la noche hasta que los sacaron en camiones, ahora habrá unos cuantos más, cuando el activo aumenta disminuye el propio activo aumenta el pasivo y aumenta el capital contable, cada vez que se pone nervioso los nervios no aflojan como si fuera una urticaria como si fuera una alergia el colorado escucha los petardazos, corre se cubre se tira al suelo, mira y no hay dónde esconderse para evitar la emboscada porque en eso se convierte la balacera de estos hijos de puta, cuando es activo es saldo deudor y que cuando es pasivo es saldo acreedor, el colorado se da cuenta que ha vuelto el silencio, sin abrir los ojos se arrastra no quiere ver lo que sabe que hay sin mirar los cuerpos de los compañeros que se murieron gritando puteando y alguno que otro que dijo viva la patria, el colorado con un pequeño corte en su mano corre por el camino hacia monte quemado, después de haber partido el colorado parte hacia otras partes.
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