Haciendo de noche lo que habitualmente hacía de día, despertarse, caminar andar por los pueblos, así anduvo deambulando culpa de esos prepotentes de los milicos que allanaron el departamento donde vivían y los encontró la noche que estaban de festejos por el cumpleaños del flaco Rubén cuando se llevaron a unos cuantos no pocos.
Quién le iba a decir al mimado del Osvaldo que se recorrería la provincia por cerca de dos meses del bajo tafí en el alto de la lechuza desde donde logró escapar de pura suerte nomás, porque los cabrones llegaron justo cuando habían comenzado a cantar la lópez pereyra que a todos más les gustaba y nadie se quería ir si ellos no hubieran llegado, quién le iba a decir a ese caprichoso que iba a pasar unos días sin bañarse rezando todo el día para que el flaco lo ayudara mientras caminaba, para que el flaco lo ayudara para que su mamá se estuviese tranquila hasta que lograra comunicarse, de concepción y a la tuna de ahí a los puestos y a los sandovales cuando comenzó como a convencerse que había zafado después de las tres primeras noches deambulando por cerros y serranías, por casas viejas por taco ralo por las cochas un camino tras otros senderos desconocidos que fue recorriendo como si se tratara de un largo rosario de poblaciones que apenas conocía aunque ya hiciera cuatro años que iba y venía menos por esos pueblos iba y venía, casas viejas de nuevo el manantial, los alderetes las carreras dolores de nuevo.
Haciendo de día lo que habitualmente hacía de noche, recogerse dormir buscar intimidad en los montes, por monteros, cerca de simoca bajando a la florida a las talitas, en reducción o en la quebrada de lules.
En el pináculo de su trayectoria como secretario del sindicato de la sanidad al papá de Osvaldo lo llamó el administrador de la empresa a una reunión secreta en una tarde de mayo de mil novecientos setenta y seis y le dijo que como amigo de ser de colores como lo eran en la iglesia en los grupos carismáticos atendiendo a los pobres y a los necesitados, que como amigos que eran en la bendición de Jesús hijo de dios vivo que los unía como hermanos aunque entre ellos hubiera diferencias, le dijo que le ofrecía oficialmente en nombre de la empresa la compra a su cuenta de un departamento lejos bien lejos en una ciudad remota la última que se le pudiera ocurrir con salón de ventas para que la señora tenga su botonería y negocios de baratijas de costura y afines, y que a cambio le solicitaban que se esfumara para siempre del lugar como si se muriera, que no dejara rastros ni antecedentes ni en conocidos ni amigos ni nada, que lo único que le pedía a cambio era eso porque él sabía que los milicos sabían que él era bueno pero que el mayor que estaba en ingenio no quería ningún sindicato cerca, y que como era bueno que lo dejaban ir con el consentimiento de los dueños del ingenio
En el vértice de su trayectoria como secretario del sindicato de sanidad el papá de Osvaldo aceptó, y durante muchos meses en su nueva radicación solo salió de día a caminar en esa ciudad lejos bien lejos y remota, porque de noche se guardaba para no llamar la atención en la redadas callejeras.
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