Discurso de lo insondable.
Aunque a lo largo de nuestras vidas vamos encontrando gente como entonces ahí por esos días de renegados de rebeldes sin causa uno vaya encontrando la gente que cierra con gesto de complicidad uno de sus ojos mientras dice que lo tiene todo descifrado que en realidad controlamos todos los sucesos de nuestras vidas incluso aquellos que se encuentran por ahí sin que lo sepamos muy bien qué son y para qué debemos tenerlos presentes, pero que con autenticidad con verdadera autenticidad significa un altísimo nivel de exposición destructiva de otros pares próximos y de reconocimiento de limitaciones y potencialidades, registramos que no podemos modificar nada y sí a los otros para mejor o peor para peor, que en realidad ahí es donde están nuestras más bajas penurias, de nuestra estatura en la condición humana o nuestros más perversos instintos en el calidoscopio del animal que contenemos, efluvios emanaciones simétricas e infinitas, ahí están las explicaciones de los porqué somos como somos y las verdaderas razones por las que lastimamos y favorecemos a tanta gente que pasa por nuestras vida, pero especialmente a la que vamos perjudicando con nuestras peores mañas con nuestros defectos con nuestras miserias, para lo cual incluso hay remedios, terapeutas, olvidos funcionales, para pensar que no fuimos ni somos ni seremos aquellos capaces de aquello, todo lo malo que pudimos ser para los otros como si lo que importara lo que somos para otros fuera lo que piensan los otros y no precisamente nosotros mismos que aprendimos a justificarnos de cada paso que damos en el acierto y peor aún en el error, para lo que tenemos en el sistema una batería de respuestas entre las que hay médicos y curas y psicoanalistas que en vez de ayudarnos cometen el error de especie original de ponerse de nuestros lados con el lenguaje de la religión con sus fundamentos con la doctrina cuando por lo que hicimos los primeros que deberíamos demostrar arrepentimientos pesares pesadumbres.
Con tres padres nuestros y veinte aves marías quedamos salvados si lastimamos a alguien.
Pero no allá vamos siempre justificando nuestras imperfecciones buscando en los otros solamente justificadores y aplaudidores, ciegos sordos y mudos confiados que el tiempo lo borra todo y que los demás como nosotros mismos gozan por ahí de muy buena salud de muy mala memoria.
Perfectos para ocultar u olvidar las imperfecciones.
Imperfectos para asumir las perfecciones de santos o héroes, incapaces.
Perfectos nos vamos creyendo compatriotas, conjugando esos verbos en plus quam perfecto.
Cuando aprendimos a decirlo ya habían actuado con una actitud de mierda.
Cuando llegó con el consuelo nosotros lloramos en soledad el desconsuelo.
Si hubiéramos sido buenos como nos gusta decirlo no nos hubiéramos comportado para el culo.

No comments:
Post a Comment