Discurso de las patrias.
Si al menos hubiéramos sospechado que los que nos hablaban de patria sabían poco o nada sobre ella de la misma manera de quienes no hablaban de la patria que quizás supieron más que los otros, o que a lo mejor aquellos que hablaban o no hablaban en realidad no les interesaba como a nosotros que por lo menos sentimos curiosidades, fisgoneos que hicimos tratando de entender porqué parecía que nos imponían la idea con símbolos de afuera con simbolismos antes que del corazón para afuera, si al menos hubiéramos sido parcialmente asistidos cuando anduvimos perdidos para saber de ellos sin que nunca lo supiéramos, para recibir ayuda en semejantes despropósitos que quien no es pretenda ser visto como si lo fuera y que quien es pretenda ser visto como si no lo fuera, interminable cadena que arrastrábamos de una largo tiempo que era seguramente mil veces más largo que nuestros propios tiempos, en la mismísima patria del que peleó con la espada la pluma y la palabra en plebiscitos montados para que se expidiera la sabia voz del pueblo en la misma savia que alimenta el discurso en la patria o en las patrias que fueron varias en realidad porque no fuimos de la misma patria de los vivos de siempre medrando con lo que no les correspondía y de los tontos de siempre embromados por los vivos de siempre medrando con lo que no les correspondía, si al menos hubiéramos entendido entonces que eso no era más que una entidad un éter creado ante la amenaza presunta de un desarraigo, una forma una identidad ingrávida una casualidad ante la eventualidad de un desánimo de una invasión, un emblema de miedos profundos después de haber perdido dignidades y oportunidades, si al menos hubiéramos entendido que la patria era nada más que una construcción una abstracción un enajenamiento que más que una pueden ser decenas docenas cientos de patrias distintas en las que hay pobres y ricos, egoístas y generosos, avaros y desprendidos, angurrientos y desentendidos, que esas cientos de patria que algunos reducían a una sin saber muy bien sobre con cual quedarse si fuera una específica sino una patria cortada a la medida como si fuera un traje para usar solamente en la oportunidades que se necesitaran, o sea una patria de oportunistas una patria en la nada.

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