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Thursday, June 09, 2011

LC - XVIII

LC – XVIII -
Después que la maestra le regalara al menos media docena, se pasaba horas y horas, especialmente los días de lluvia que no podía andar deambulando como le gustaba, diluyendo acuarelas secas en agua y en las pipetas acomodadas una tras otras en la porta pipetas, allá se estaba extasiado volando mirando a través del vidrio de esos tubos pequeños el mundo del otro lado con los colores mezclados que cada vez que jugaba le daba al agua y los iba transformando tirándole pizcas de polvos de diferentes colores, como si supiera de los resultados mezclaba los colores para transformarlos para aclararlos para hacerlos más o menos oscuros, cambiando los colores del paisaje que a la trasluz se le aparecía del otro lado reducido a esos mismos colores agrandado o achicado justamente por el efecto del vidrio grueso de las pipetas, sin saber para qué servían esos embudos tomaba enviones con ese panorama diminuto de esos días diminutos y se quedaba pasmado casi con la piel de gallina con ese un mundo diferente al que vivía cada día, un pedazo de esta vida que atrapaba de manera diferente unos minutos mirando a través de esos tubos, de esa realidad y también de su sueños de entonces que aunque fueran reducidos tenían el tamaño de lo sueños de un niño cualquiera, bastante más grandes que los sueños de sus mayores.
En eso estaba cuando lo interrumpió Don Félix, una tarde de un caluroso enero de mil novecientos seis, ese gallardo general de la Nación, patrón de la estancia enclavada en Campo Caseros, jinete de los caballos con los que circunvalaba la finca, hombre de botas largas con polainas todo el santo día y varón de varias mujeres por lo que se veía, de cara angosta y de mostachos prominentes, casi como lo que los demás le decían que es un padre para él, a darle la orden que debía presentarse en comisaría central al comisario Monje porque ya había conversado con él para que lo incorpore a la fuerza como agente de segunda y tenga un mejor trabajo que andar pelándose debajo del sol entre los surcos, pelándose y peleándose con los otros por el tanto.

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